El libro se aleja de los discursos convencionales sobre el fomento de la lectura para explorar tanto sus luces como sus sombras a través de más de 20 historias-ensayo:
𝐋𝐚 𝐥𝐞𝐜𝐭𝐮𝐫𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐫𝐞𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚: Rodríguez busca argumentos para defender el acto de leer incluso en situaciones extremas, destacando el caso de la biblioteca que existió en el campo de concentración de Buchenwald como símbolo de dignidad humana y conciencia crítica.
𝐂𝐫𝐢́𝐭𝐢𝐜𝐚 𝐚 𝐥𝐚 "𝐬𝐚𝐜𝐫𝐚𝐥𝐢𝐳𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧" 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐥𝐞𝐜𝐭𝐮𝐫𝐚: El autor analiza cómo la lectura no siempre nos hace "mejores personas", recordando que regímenes como el nazismo también dieron un lugar central al libro para difundir su ideología.
𝐇𝐞𝐫𝐫𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐞𝐧𝐬𝐢𝐨́𝐧: Defiende la letra impresa como un instrumento esencial para la comprensión mutua, el afilamiento del lenguaje y la construcción de un pensamiento autónomo frente a la inmediatez digital.
𝐃𝐞𝐬𝐚𝐟𝐢́𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐬𝐢𝐠𝐥𝐨 𝐗𝐗𝐈: Aborda la necesidad de redefinir qué implica leer hoy en día y cómo la lectura profunda permite una concentración necesaria en un mundo lleno de distracciones.
Es un libro de lectura rigurosa pero amable, para que algunos lectores se quiten de la cabeza la idea de que los ensayos son farragosos. Disfrutaréis y aprendéis mucho.

El libro de arena
[Cuento - Texto completo.]
Jorge Luis Borges…thy rope of sands…
George Herbert (1593-1623)
La línea consta de un número infinito de puntos; el plano, de un número infinito de líneas; el volumen, de un número infinito de planos; el hipervolumen, de un número infinito de volúmenes… No, decididamente no es este, more geométrico, el mejor modo de iniciar mi relato. Afirmar que es verídico es ahora una convención de todo relato fantástico; el mío, sin embargo, es verídico.
Yo vivo solo, en un cuarto piso de la calle Belgrano. Hará unos meses, al atardecer, oí un golpe en la puerta. Abrí y entró un desconocido. Era un hombre alto, de rasgos desdibujados. Acaso mi miopía los vio así. Todo su aspecto era de pobreza decente. Estaba de gris y traía una valija gris en la mano. En seguida sentí que era extranjero. Al principio lo creí viejo; luego advertí que me había engañado su escaso pelo rubio, casi blanco, a la manera escandinava. En el curso de nuestra conversación, que no duraría una hora, supe que procedía de las Orcadas.
Le señalé una silla. El hombre tardó un rato en hablar. Exhalaba melancolía, como yo ahora.
–Vendo biblias –me dijo.
No sin pedantería le contesté:
–En esta casa hay algunas biblias inglesas, incluso la primera, la de John Wiclif. Tengo asimismo la de Cipriano de Valera, la de Lutero, que literariamente es la peor, y un ejemplar latino de la Vulgata. Como usted ve, no son precisamente biblias lo que me falta.
Al cabo de un silencio me contestó:
–No solo vendo biblias. Puedo mostrarle un libro sagrado que tal vez le interese. Lo adquirí en los confines de Bikanir.
Abrió la valija y lo dejó sobre la mesa. Era un volumen en octavo, encuadernado en tela. Sin duda había pasado por muchas manos. Lo examiné; su inusitado peso me sorprendió. En el lomo decía Holy Writ y abajo Bombay.
–Será del siglo diecinueve –observé.
–No sé. No lo he sabido nunca –fue la respuesta.
Lo abrí al azar. Los caracteres me eran extraños. Las páginas, que me parecieron gastadas y de pobre tipografía, estaban impresas a dos columnas a la manera de una biblia. El texto era apretado y estaba ordenado en versículos. En el ángulo superior de las páginas había cifras arábigas. Me llamó la atención que la página par llevara el número (digamos) 40.514 y la impar, la siguiente, 999. La volví; el dorso estaba numerado con ocho cifras. Llevaba una pequeña ilustración, como es de uso en los diccionarios: un ancla dibujada a la pluma, como por la torpe mano de un niño.
Fue entonces que el desconocido me dijo:
–Mírela bien. Ya no la verá nunca más.
Había una amenaza en la afirmación, pero no en la voz.
Me fijé en el lugar y cerré el volumen. Inmediatamente lo abrí. En vano busqué la figura del ancla, hoja tras hoja. Para ocultar mi desconcierto, le dije:
–Se trata de una versión de la Escritura en alguna lengua indostánica, ¿no es verdad?
–No –me replicó.
Luego bajó la voz como para confiarme un secreto:
–Lo adquirí en un pueblo de la llanura, a cambio de unas rupias y de la Biblia. Su poseedor no sabía leer. Sospecho que en el Libro de los Libros vio un amuleto. Era de la casta más baja; la gente no podía pisar su sombra, sin contaminación. Me dijo que su libro se llamaba el Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin.
Me pidió que buscara la primera hoja.
Apoyé la mano izquierda sobre la portada y abrí con el dedo pulgar casi pegado al índice. Todo fue inútil: siempre se interponían varias hojas entre la portada y la mano. Era como si brotaran del libro.
–Ahora busque el final.
También fracasé; apenas logré balbucear con una voz que no era la mía:
–Esto no puede ser.
Siempre en voz baja el vendedor de biblias me dijo:
–No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita admiten cualquier número.
Después, como si pensara en voz alta:
–Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo.
Sus consideraciones me irritaron. Le pregunté:
–¿Usted es religioso, sin duda?
–Sí, soy presbiteriano. Mi conciencia está clara. Estoy seguro de no haber estafado al nativo cuando le di la Palabra del Señor a trueque de su libro diabólico.
Le aseguré que nada tenía que reprocharse, y le pregunté si estaba de paso por estas tierras. Me respondió que dentro de unos días pensaba regresar a su patria. Fue entonces cuando supe que era escocés, de las islas Orcadas. Le dije que a Escocia yo la quería personalmente por el amor de Stevenson y de Hume.
–Y de Robbie Burns –corrigió.
Mientras hablábamos yo seguía explorando el libro infinito. Con falsa indiferencia le pregunté:
–¿Usted se propone ofrecer este curioso espécimen al Museo Británico?
–No. Se lo ofrezco a usted –me replicó, y fijó una suma elevada.
Le respondí, con toda verdad, que esa suma era inaccesible para mí y me quedé pensando. Al cabo de unos pocos minutos había urdido mi plan.
–Le propongo un canje –le dije–. Usted obtuvo este volumen por unas rupias y por la Escritura Sagrada; yo le ofrezco el monto de mi jubilación, que acabo de cobrar, y la Biblia de Wiclif en letra gótica. La heredé de mis padres.
–A black letter Wiclif –murmuró.
Fui a mi dormitorio y le traje el dinero y el libro. Volvió las hojas y estudió la carátula con fervor de bibliófilo.
–Trato hecho –me dijo.
Me asombró que no regateara. Solo después comprendería que había entrado en mi casa con la decisión de vender el libro. No contó los billetes, y los guardó.
Hablamos de la India, de las Orcadas y de los jarls noruegos que las rigieron. Era de noche cuando el hombre se fue. No he vuelto a verlo ni sé su nombre.
Pensé guardar el Libro de Arena en el hueco que había dejado el Wiclif, pero opté al fin por esconderlo detrás de unos volúmenes descabalados de Las mil y una noches.
Me acosté y no dormí. A las tres o cuatro de la mañana prendí la luz. Busqué el libro imposible, y volví las hojas. En una de ellas vi grabada una máscara. El ángulo llevaba una cifra, ya no sé cuál, elevada a la novena potencia.
No mostré a nadie mi tesoro. A la dicha de poseerlo se agregó el temor de que lo robaran, y después el recelo de que no fuera verdaderamente infinito. Esas dos inquietudes agravaron mi ya vieja misantropía. Me quedaban unos amigos; dejé de verlos. Prisionero del Libro, casi no me asomaba a la calle. Examiné con una lupa el gastado lomo y las tapas, y rechacé la posibilidad de algún artificio. Comprobé que las pequeñas ilustraciones distaban dos mil páginas una de otra.
Las fui anotando en una libreta alfabética, que no tardé en llenar. Nunca se repitieron. De noche, en los escasos intervalos que me concedía el insomnio, soñaba con el libro.
Declinaba el verano, y comprendí que el libro era monstruoso. De nada me sirvió considerar que no menos monstruoso era yo, que lo percibía con ojos y lo palpaba con diez dedos con uñas. Sentí que era un objeto de pesadilla, una cosa obscena que infamaba y corrompía la realidad.
Pensé en el fuego, pero temí que la combustión de un libro infinito fuera parejamente infinita y sofocara de humo al planeta.
Recordé haber leído que el mejor lugar para ocultar una hoja es un bosque. Antes de jubilarme trabajaba en la Biblioteca Nacional, que guarda novecientos mil libros; sé que a mano derecha del vestíbulo una escalera curva se hunde en el sótano, donde están los periódicos y los mapas. Aproveché un descuido de los empleados para perder el Libro de Arena en uno de los húmedos anaqueles. Traté de no fijarme a qué altura ni a qué distancia de la puerta.
Siento un poco de alivio, pero no quiero ni pasar por la calle México.
FIN
El libro de arena
Sendebar. Libro de los enganos e los asayamientos de las mugeres
Ejemplo de la mujer: de cómo apartó al Infante en el palacio y cómo, por sus palabras, olvidó lo que su maestro le había enseñado
El rey tenía una esposa a la que amaba y honraba más que a todas las demás mujeres de su corte.
Cuando ella escuchó lo que había sucedido con el infante, fue a ver al rey y le dijo:
–Señor, me han contado lo que ha acontecido con tu hijo. Tal vez, por la vergüenza que siente hacia ti, no se atreve a hablarte. Pero si me permitieras estar a solas con él, quizá me confiara su situación, pues solía confiarme secretos que no compartía con ninguna otra de tus mujeres.
El rey le respondió:
–Llévalo a tu palacio y habla con él.
Así lo hizo ella. Pero el infante no le contestaba nada de cuanto le decía. Insistiéndole aún más, le habló así:
–No te hagas el necio, que bien sé que no podrás resistirte a mi voluntad. Matemos a tu padre y tú serás rey, y yo seré tu esposa. Tu padre ya es muy viejo y débil, mientras que tú eres joven y apenas comienzas a disfrutar de tus bienes. Tú debes esperar más prosperidad que él.
Cuando el infante oyó estas palabras, se llenó de gran ira y, en ese momento, olvidó todo lo que su maestro le había advertido y mandado guardar. Entonces exclamó:
–¡Ay, enemiga de Dios! ¡Si hubieran pasado ya los siete días, te respondería como mereces!
Al escuchar estas palabras, la mujer comprendió que estaba en grave peligro y comenzó a gritar, a desgarrarse las vestiduras y a mesarse los cabellos.
El rey, al oír el alboroto, mandó llamarla y le preguntó qué había sucedido.
Ella le respondió:
–Este joven, del que decís que no habla, ha intentado forzarme totalmente, y yo nunca lo había tenido por tal hombre.
El rey, al oír esto, se llenó de una furia terrible y mandó que mataran a su hijo.
Sin embargo, el rey tenía siete consejeros privados en quienes confiaba profundamente, hasta el punto de no hacer nada sin consultarlos.
Cuando estos consejeros vieron que el rey mandaba matar a su hijo sin consejo, entendieron que actuaba movido por la ira, creyendo a su esposa.
Entonces se dijeron unos a otros:
–Si el rey mata a su hijo, más tarde se arrepentirá, y no habrá consuelo posible para él ni para nosotros. Debemos encontrar una forma de impedir esta injusticia.
Uno de los consejeros dijo:
–Maestros, si Dios quiere, yo os libraré de tener que hablar directamente con el rey.
Este privado se adelantó, se postró de rodillas ante el rey y le dijo:
–Señor, ningún hombre debe hacer cosa alguna sin estar seguro de la verdad. Si actúas precipitadamente, cometerás un grave error. Déjame contarte un ejemplo de un rey y de su esposa.
El rey respondió:
–Habla, pues, y te escucharé.
Don Quijote de la Mancha
Capítulo LIX
Donde se cuenta delI extraordinario suceso, que se puede tener por aventura, que le sucedió a don Quijote
Llegóse la hora del cenarVII, recogiéronse a su estancia; preguntó Sancho al huésped que qué tenía para darles de cenar, a lo que el huésped respondió que su boca sería medida16 y, así, que pidiese lo que quisiese, que de las pajaricas del aire17, de las aves de la tierra18 y de los pescados del mar estaba proveída aquella venta.
—No es menester tanto —respondió Sancho—, que con un par de pollos que nos asenVIII tendremos lo suficiente, porque mi señor es delicado y come poco, y yo no soy tragantón en demasía19.
Respondióle el huésped que no tenía pollos, porque los milanos los tenían asolados.
—Pues mande el señor huésped —dijo Sancho— asar una polla que sea tierna.
—¿Polla? ¡Mi padre! —respondió el huésped—. En verdad en verdad que envié ayer a la ciudad a vender más de cincuenta; pero, fuera de pollas, pida vuestra merced lo que quisiere.
—Desa manera —dijo Sancho—, no faltará ternera o cabrito.
—En casa por ahora —respondió el huésped— no lo hay, porque se ha acabado, pero la semana que viene lo habrá de sobra.
—¡Medrados estamos con eso! —respondió Sancho—. Yo pondré que se vienenIX a resumirseX todas estas faltas en las sobras que debe de haber de tocino y huevos20.
—¡Por Dios —respondió el huésped— que es gentil relente el que mi huésped tiene21! Pues hele dicho que ni tengo pollas ni gallinas, ¡y quiere que tenga huevos! Discurra, si quisiere, por otras delicadezasXI, y déjese de pedir gulluríasXII, 22.
—Resolvámonos, cuerpo de mí —dijo SanchoXIII—, y dígame finalmente lo que tiene y déjese de discurrimientos, señor huéspedXIV.
DijoXV el ventero:
—Lo que real y verdaderamente tengo son dos uñas de vaca que parecen manos de ternera, o dos manos de ternera que parecen uñas de vaca23; están cocidas con sus garbanzos, cebollas y tocino, y la hora de ahora están diciendo: «¡Coméme! ¡Coméme!».
—Por mías las marco desde aquí —dijo Sancho—, y nadie las toque, que yo las pagaré mejor que otro, porque para mí ninguna otra cosa pudiera esperar de más gusto, y no se me daría nada que fuesen manos, como fuesen uñas24.
—Nadie las tocará —dijo el ventero—, porque otros huéspedes que tengo, de puro principales, traen consigo cocinero, despensero y repostería25.
—Si por principales va —dijo Sancho—, ninguno más que mi amo; pero el oficio que él trae no permite despensas ni botillerías26: ahí nos tendemos en mitad de un prado y nos hartamos de bellotas o de nísperos27.
Esta fue la plática que Sancho tuvo con el ventero, sin querer Sancho pasar adelante en responderle, que ya le había preguntado qué oficio o qué ejercicio era el de su amo.
Llegóse, pues, la hora del cenarXVI, recogióse a su estancia don Quijote, trujo el huésped la olla, así como estabaXVII, 28, y sentóse a cenar muy de propósito29. Parece ser que en otro aposento que junto al de don Quijote estaba, que no le dividía más que un sutil tabique, oyó decir don Quijote:
—Por vida de vuestra merced, señor don Jerónimo, que en tanto que traenXVIII la cena leamos otro capítulo de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha.
Apenas oyó su nombre don Quijote, cuando se puso en pie y con oído alerto escuchó lo que dél trataban30 y oyó que el tal don Jerónimo referido respondió:
—¿Para qué quiere vuestra merced, señor don Juan, que leamos estos disparates, si el queXIX hubiere leído la primera parte de la historia de don Quijote de la Mancha no es posible que pueda tener gusto en leer esta segunda31?
—Con todo eso —dijo el don Juan—, será bien leerla, pues no hay libro tan malo, que no tenga alguna cosa buena32. Lo que a mí en este más desplaceXX es que pinta a don Quijote ya desenamorado de Dulcinea del Toboso33.
Oyendo lo cual don Quijote, lleno de ira y de despecho alzó la voz y dijo:
—Quienquiera que dijere que don Quijote de la Mancha ha olvidado ni puede olvidar a Dulcinea del Toboso, yo le haré entender con armas iguales que va muy lejos de la verdad; porque la sin par Dulcinea del Toboso ni puede ser olvidada, ni en don Quijote puede caber olvido: su blasón es la firmeza, y su profesión, el guardarla con suavidad y sin hacerseXXI fuerza alguna.
—¿Quién es el que nos responde? —respondieron del otro aposento.
—¿Quién ha de ser —respondió Sancho— sino el mismo don QuijoteXXII de la Mancha, que hará bueno cuanto ha dicho y aun cuanto dijere, que al buen pagador no le duelen prendas?
Apenas hubo dicho esto Sancho, cuando entraron por la puerta de su aposento dos caballeros, que tales lo parecían, y uno dellos, echando los brazos al cuello de don Quijote, le dijo:
—Ni vuestra presencia puede desmentir vuestro nombre, ni vuestro nombre puede no acreditar vuestra presencia: sin duda vos, señor, sois el verdadero don Quijote de la Mancha, norte y lucero de la andante caballería, a despecho y pesar del que ha querido usurpar vuestro nombre y aniquilar vuestras hazañas, como lo ha hecho el autor deste libro que aquí os entrego.
Y poniéndole un libro en las manos, que traía su compañero, le tomó don Quijote y, sin responder palabra, comenzó a hojearle, y de allí a un poco se le volvió, diciendo:
—En esto poco que he visto he hallado tres cosas en este autor dignas de reprehensión. La primera es algunas palabras que he leído en el prólogo34; la otra, que el lenguaje es aragonés, porque tal vez escribe sin artículos35, y la tercera, que más le confirma por ignorante, es que yerra y se desvía de la verdad en lo más principal de la historia, porque aquí dice que la mujer de Sancho Panza mi escudero se llama Mari Gutiérrez, y no llamaXXIII tal, sino Teresa Panza: y quien en esta parte tan principal yerra, bien se podrá temer que yerra en todas las demás de la historia36.
A esto dijo Sancho:
—¡Donosa cosa de historiador! ¡Por cierto, bien debe de estar en el cuento de nuestros sucesos, pues llama a Teresa Panza, mi mujer, «Mari Gutiérrez»! Torne a tomar el libro, señor, y mire si ando yo por ahí y si me ha mudado el nombre.
—Por lo que he oído hablarXXIV, amigo —dijo don Jerónimo—, sin duda debéis de ser Sancho Panza, el escudero del señor don Quijote.
—Sí soy —respondió Sancho—, y me precio dello.
—Pues a fe —dijo el caballero— que no os trata este autor moderno con la limpieza que en vuestra persona se muestra37: píntaos comedor y simple y nonada gracioso, y muy otro del Sancho que en la primera parte de la historia de vuestro amo se describe.
—Dios se lo perdone —dijo Sancho—. Dejárame en mi rincón38, sin acordarse de mí, porque quien las sabe las tañe39, y bien se está San Pedro en Roma40.
Los dos caballeros pidieron a don Quijote se pasase a su estancia a cenar con ellos, que bien sabían que en aquella venta no había cosas pertenecientes para su persona41. Don Quijote, que siempre fue comedido, condecendió con su demanda y cenó con ellos. Quedóse Sancho con la olla con mero mixto imperio42, sentóse en cabecera de mesa, y con él el ventero, que no menos que Sancho estaba de sus manos y de sus uñas aficionado.
En el discurso de la cena preguntó don Juan a don Quijote qué nuevas tenía de la señora Dulcinea del Toboso, si se había casado, si estaba parida o preñada o si, estando en su entereza, se acordaba, guardando su honestidad y buen decoro, de los amorosos pensamientos del señor don QuijoteXXV. A lo que él respondió:
—Dulcinea se está entera, y mis pensamientos, más firmes que nunca; las correspondencias, en su sequedad antigua; su hermosura, en la de una soez labradora transformada.
Y luego les fue contando punto por punto el encanto de la señora Dulcinea y lo que le había sucedido en la cueva de Montesinos, con la orden que el sabio Merlín le había dado para desencantarla, que fue la de los azotes de Sancho.
Sumo fue el contento que los dos caballeros recibieron de oír contar a don Quijote los estraños sucesos de su historia, y así quedaron admirados de sus disparates como del elegante modo con que los contaba. Aquí le tenían por discreto y allí se les deslizaba por mentecato, sin saber determinarse qué grado le darían entre la discreción y la locura43.
Acabó de cenar Sancho y, dejando hecho equis al ventero44, se pasó a la estancia de su amo y en entrando dijo:
—Que me maten, señores, si el autor deste libro que vuesas mercedes tienen no quiereXXVI que no comamos buenas migas juntos45: yo querría que ya que me llamaXXVII comilón, como vuesas mercedesXXVIII dicen, no me llamase también borracho.
—Sí llama —dijo don Jerónimo—, pero no me acuerdo en qué manera, aunque sé que son malsonantes las razones, y además, mentirosas, según yo echo de ver en la fisonomía del buen Sancho que está presente.
—Créanme vuesas mercedes —dijo Sancho— que el Sancho y el don Quijote desa historia deben de ser otros que los que andan en aquella que compuso Cide Hamete Benengeli, que somos nosotros: mi amo, valiente, discreto y enamorado, y yo, simple gracioso, y no comedor ni borracho.
—Yo así lo creo —dijo don Juan—, y, si fuera posible, se había de mandar que ninguno fuera osado a tratar de las cosas del gran don Quijote, si no fuese Cide Hamete, su primer autor, bien así como mandó Alejandro que ninguno fuese osado a retratarle sino Apeles46.
—Retráteme el que quisiere —dijo don Quijote—, pero no me maltrate47, que muchas veces suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
—Ninguna —dijo don Juan— se le puede hacer al señor don Quijote de quien él no se pueda vengar, si no la repara en el escudo de su paciencia48, que a mi parecer esXXIX fuerte y grande.
En estas y otras pláticas se pasó gran parte de la noche, y aunque don Juan quisiera que don Quijote leyera más del libro, por ver lo que discantaba49, no lo pudieron acabar con él50, diciendo que él lo daba por leído y lo confirmaba por todo necio51, y que no quería, si acaso llegase a noticia de su autor que le había tenido en sus manos, se alegrase con pensar que le había leído, pues de las cosas obscenas y torpes los pensamientos se han de apartar, cuanto más los ojos. Preguntáronle que adónde llevaba determinado su viaje. Respondió que a Zaragoza, a hallarse en las justas del arnés52, que en aquella ciudadXXX suelen hacerse todos los años. Díjole don Juan que aquella nueva historia contaba como don QuijoteXXXI, sea quien se quisiere, se había hallado en ella en una sortija falta de invención53, pobre de letras, pobrísima de libreas54, aunque ricaXXXII de simplicidades.
—Por el mismo caso —respondió don Quijote— no pondré los pies en Zaragoza y así sacaré a la plaza del mundo la mentira dese historiador moderno, y echarán de ver las gentes como yo no soy el don Quijote que él dice.
—Hará muy bien —dijo don Jerónimo—, y otras justas hay en Barcelona donde podrá el señor don QuijoteXXXIII mostrar su valor55.
—Así lo pienso hacer —dijo don Quijote—; y vuesas mercedes me den licencia, pues ya es hora, para irme al lecho, y me tengan y pongan en el número de sus mayores amigos y servidoresXXXIV.
—Y a mí también —dijo Sancho—: quizá seré bueno para algo.
Con esto se despidieron, y don Quijote y Sancho se retiraron a su aposento, dejando a don Juan y a don Jerónimo admirados de ver la mezcla que había hecho de su discreción y de su locura, y verdaderamente creyeron que estos eran los verdaderos don Quijote y Sancho, y no los que describía su autor aragonés.
*

Adolfo Bioy Casares, trad. Ruth L.C. Simms, La invención de Morel (1940) : 103 Páginas
Ambos Jorge Luis Borges y Octavio Paz describió esta novela como perfecta, y admito que tampoco puedo encontrar muchos defectos. Técnicamente trata sobre un fugitivo cuya estancia en una isla misteriosa es interrumpida por una banda de turistas, pero en realidad trata sobre la naturaleza de la realidad y nuestra relación con ella, contada en el estilo más hipnótico y surrealista. Una buena lectura anti-playa, si planeas con tanta antelación.
John Steinbeck, De ratones y hombres (1937) : 107 Páginas
La puerta de entrada de todos Steinbeck es sorprendentemente conmovedora, incluso cuando la retomas de adulto. Además, si no otra cosa, le ha dado a mi familia el verbo extremadamente útil "a Lenny.”
George Orwell, La Granja de los Animales (1945) : 112 Páginas
Si no siguiéramos poniéndolo en listas, ¿cómo aprenderían los futuros niños de América qué es una alegoría? Esto es un servicio público, ¿sabes?.
Sir Arthur Conan Doyle, El Sabueso de los Baskerville (1902) : 112 Páginas
Un complaciente, en más de un sentido: Sherlock Holmes, al fin y al cabo, llevaba años muerto cuando su creador finalmente cedió a la demanda pública (y, más importante aún, a la demanda de su cartera) y lo trajo de vuelta, en esta satisfactoria y muy querida historia de maldiciones, bestias infernales y, por supuesto, deducciones.
James M. Cain, El cartero siempre suena dos veces (1933) : 112 Páginas
Un clásico del siglo XX, y sigue siendo una de las mejores, más importantes e interesantes novelas de crimen del canon. Dato curioso: Cain sí Originalmente quería llamar eso Bar-B-Q.
En Larsen, Fallecimiento (1929) : 122 Páginas
Uno de los hitos del Renacimiento de Harlem, no solo sobre raza sino también sobre género y clase — sin mencionar la auto-invención, la percepción, el capitalismo, la maternidad y la amistad — que se hizo imborrable por lo que Llamó Darryl Pinckney “un fatalismo profundo en el núcleo.”
Albert Camus, trad. Matthew Ward, El Extraño (1942) : 123 Páginas
Tuve una pequeña obsesión con este libro cuando era un adolescente de mal humor, y todavía lo recuerdo con un cariño extremo. ¿Es la persona pensante? El guardián entre el centeno? Quién puede decirlo. Pero el propio Camus lo expresó así, escribiendo en 1955: "Resumí El Extraño hace mucho tiempo, con un comentario que admito que fue muy paradójico: "En nuestra sociedad, cualquier hombre que no llore en el funeral de su madre corre el riesgo de ser condenado a muerte." Solo quise decir que el héroe de mi libro está condenado porque no juega al juego.”
Juan Rulfo, trad. Margaret Sayers Peden, Pedro Páramo (1955) : 128 Páginas
La extraña y fragmentada historia de fantasmas que abrió el camino para Cien años de soledad (según el propio Gabriel García Márquez), pero es una enigmática obra maestra por derecho propio.
Italo Calvino, trad. Archibald Colquhoun, El vizconde hendido (1959) : 128 Páginas
Este no es mi Calvino favorito, pero ya sabes lo que dicen: todo Calvino es buen Calvino (además, se me olvidó de él en la lista contemporánea, así que lo compenso un poco aquí). El volumen complementario a El Caballero Inexistente y El Barón en los Árboles trata sobre un vizconde que es golpeado por una bala de cañón y dividido en dos mitades: su lado bueno y su lado malo. Por supuesto, acaban en un duelo por su esposa—igual que en ese episodio de Buffy. Pero resulta que duplicar los vizcondes no significa duplicar las páginas.
Kate Chopin, El despertar (1899) : 128 Páginas
Lo sé, lo sé, pero sinceramente, este libro, que se enseña frecuentemente en las escuelas americanas como ejemplo de la literatura feminista temprana, es Aun así Un poco atrevido—más de 120 años después, y sigue siendo un tabú que una mujer se ponga a sí misma y a sus propios deseos por encima de sus hijos. ¿Quién entre nosotros no ha querido romper un jarrón de cristal simbólico contra el hogar?
León Tolstói, trad. Richard Pevear y Larissa Volokhonsky, La muerte de Iván Ilich (1886) : 128 Páginas
Otro clásico—Tolstói puede hacerlo todo, largo y corto—especialmente querido por el famoso Nabokov, que lo describió como "el logro más artístico, perfecto y sofisticado de Tolstói", y explicó su esencia así: "La fórmula tolstóiano es: Iván vivió una vida mala y, dado que la mala vida no es más que la muerte del alma, luego Iván vivió una muerte en vida; y como más allá de la muerte está la luz viviente de Dios, entonces Iván murió en una nueva vida—Vida con P mayúscula.”
Richard Brautigan, En azúcar sandía (1968) : 138 Páginas
La loca novela postapocalíptica de Brautigan trata sobre un grupo de personas que viven en una comuna llamada iDEATH. (Lo cual, eh, es algo con lo que se puede identificar.) El paisaje es genial y los tigres hacen cuentas, y el azúcar de sandía que da título parece ser la materia prima para todo, desde casas hasta ropa. "Dondequiera que estés, debemos hacer lo mejor que podamos. Es tan lejos por viajar, y aquí no tenemos nada que hacer, salvo azúcar de sandía. Espero que esto salga bien." Todo es una tontería, claro, pero se siente tan bien.
James Weldon Johnson, La autobiografía de un exhombre de color (1912) : 140 Páginas
Otra novela temprana sobre el tema del fallecimiento—publicada originalmente en 1912, y de nuevo bajo el nombre de Johnson en 1927—esta presentada como una "autobiografía" escrita por un hombre negro que vivía como blanco, pero que se consideraba un fracaso, sintiendo hasta el final el dolor de renunciar a su herencia y todo el dolor y la alegría que conllevaba.
Thomas Mann, trad. Michael Henry Heim, Muerte en Venecia (1912) : 142 Páginas
Lo que dice en la lata—una historia tan condenada al fracaso como la propia Venecia, pero también una mini-obra maestra queer y filosófica. El año antes de la publicación del libro, Mann escribió a un amigo: "Estoy en medio de un trabajo: algo realmente extraño que traje conmigo de Venecia, una novela corta, seria y pura en tono, sobre un caso de pederastia en un artista envejecido. Dices, '¡Hum, hum!' pero es bastante respetable." En efecto.
Shirley Jackson, Siempre hemos vivido en el castillo (1962) : 146 Páginas
Si estás leyendo este espacio, probablemente ya sabes cuánto nos gusta este libro en Literary Hub. Después de eso excelente párrafo de apertura, Solo mejora.
Christopher Isherwood, Un hombre soltero (1964) : 152 Páginas
La pequeña obra maestra de Isherwood, que parece una joya, transcurre en un solo día en la vida de un expatriado inglés de mediana edad (que comparte algunas cualidades con el propio Isherwood), un profesor que vive incómodo en California tras la inesperada muerte de su pareja. Una novela absolutamente absorbente y profundamente placentera.
Fiódor Dostoievski, trad. Richard Pevear y Larissa Volokhonsky, Notas desde el subsuelo (1864) : 154 Páginas
Probablemente el mejor desahogo jamás hecho pasar por literatura. La primera obra maestra de Doestoevsky ha sido tremendamente influyente en el desarrollo de la narrativa existencial y distópica de todo tipo, sin mencionar el desarrollo de mi propia misantropía en el instituto. ¿Quizá a la tuya también? "Todo fue de ENNUI, caballeros, todo de ENNUI; La inercia me dominó..." De hecho, ahora estoy pensando que podría ser un buen libro para releer en el aislamiento de la pandemia.
Anna Kavan, Hielo (1967) : 158 Páginas
El narrador de esta extraña y aterradora novela persigue obsesivamente a una joven durante un apocalipsis helado. Podrías llamarlo un sueño febril si no te pareciera tan... frío. Leerlo, escribió Jon Michaud en su 50º aniversario, es "una experiencia desorientadora y a veces emocionalmente agotadora, no solo porque, hoy en día, uno podría llegar a convencerse de que Kavan había visto el futuro." Ayuda.
Jean Toomer, Perro (1923) : 158 Páginas
La novela experimental y multidisciplinar de Toomer, ahora un clásico modernista, se presenta como una serie de viñetas, poemas y fragmentos de diálogo—pero, siendo sinceros, todo se lee como poesía. Aunque su recepción inicial fue incierta, se ha convertido en una de las más icónico e influyente Obras de la literatura estadounidense de los años 20.
J.G. Ballard, El Mundo Ahogado (1962) : 158 Páginas
Solo en una novela de Ballard el cambio climático puede volverte realmente loco—y solo una novela de Ballard podría seguir sintiéndose tan pegajosa y caliente en mi cabeza, años después de haberla leído en una sola tarde.
Knut Hamsun, trad. Sverre Lyngstad, Hambre (1890) : 158 Páginas
La primera novela del ganador del Nobel es, como dijo el propio Hamsun, "un intento de describir la extraña y peculiar vida de la mente, los misterios de los nervios en un cuerpo hambriento." Una novela modernista de terror psicológico que es notoriamente difícil, a pesar de su extensión, pero también notoriamente merece la pena.
James Baldwin, La habitación de Giovanni (1956) : 159 Páginas
Sigue siendo mi Baldwin favorito, y una de las historias de amor más convincentes de cualquier tipo jamás escritas, sobre la que hay demasiado que decir: es una lectura obligada entre las imprescindibles.
Willa Cather, O Pioneers! (1913) : 159 Páginas
Una novela mítica y protofeminista de la frontera sobre una joven inmigrante sueca que se hace un hogar en Nebraska, con un título insoportablemente moderno y moderno (en mi opinión).
Françoise Sagan, trad. Irene Ash, Hola tristeza (1955) : 160 Páginas
La famosa y escandalosa novela de Sagan sobre el hedonismo juvenil, publicada (también famosamente) cuando Sagan tenía solo 19 años, es mucho más matizada psicológicamente de lo que se reconoce ampliamente. Como Rachel Cusk escribió, no es solo una atractiva novela francesa, sino también "un retrato magistral que puede leerse como una crítica a la vida familiar, al trato de los niños y a las consecuencias psíquicas de diferentes formas de educación." Es una novela que se ocupa no solo de la moral o su ausencia, sino de la propia naturaleza de la moralidad.
Herman Melville, Billy Budd, marinero (1924) : 160 Páginas
Bartleby puede ser más icónico (y más divertido), pero Billy Budd opera a mayor escala, aunque esté inacabado.
Thomas Pynchon, El grito de Lot 49 (1966) : 160 Páginas
La puerta de entrada de todos a Pynchon, y también la puerta de entrada de todos al posmodernismo slapstick. O te encanta o lo odias!
Franz Kafka, trad. Willa y Edwin Muir, El juicio (1925) : 160 Páginas
Lectura obligatoria para cualquiera que use el término "kafkiense", pero no olvidemos que el propio Kafka estallaba en carcajadas cuando leía en voz alta fragmentos de la novela a sus amigos. Haz con ese Lo que tú quieras.
Kenzaburo Oe, trad. John Nathan, Un asunto personal (1968) : 165 Páginas
Uf. Este libro es mucho: absolutamente precioso y sumamente doloroso, y probablemente el más importante del ganador del Nobel.
Djuna Barnes, Nightwood (1936) : 170 Páginas
En su prefacio a la primera edición, T.S. Eliot elogió "el gran logro de un estilo, la belleza de la fraseología, el brillo del ingenio y la caracterización, y una cualidad de horror y fatalidad muy parecida a la de la tragedia isabelina." También es una brillante obra maestra modernista, y una de las primeras novelas del siglo XX en retratar explícitamente una relación lésbica.
Yasunari Kawabata, trad. Edward G. Seidensticker, País de la Nieve (1937) : 175 Páginas
Una historia de amor condenado al fracaso tejida en una serie de imágenes imborrables y congeladas—tanto bellas como esencialmente desconfiadas de la belleza—por un ganador del Premio Nobel.
Jean Rhys, Mar de los Sargazos Ancho (1966) : 176 Páginas
Esta novela, la famosa respuesta de Rhys a uno de los peores intereses amorosos de la historia literaria, narra la historia del señor Rochester desde el punto de vista de la "loca en el desván". Véase también: Buenos días, medianoche (1939), Lo cual es claustrofóbico, miserable, inútil y una lectura de mera calidad.
George Eliot, Silas Marner (1861) : 176 Páginas
Gustar Middlemarch, Silas Marner está exquisitamente escrito y es extáticamente aburrido. A diferencia de Middlemarch, Es bastante corto.
Muriel Spark, Las chicas de los medios delgados (1963) : 176 Páginas
Las chicas de la novela de Spark viven en el May of Teck Club, perturbadas pero no destruidas por la Segunda Guerra Mundial —tanto el Club, es decir, como las chicas. "Su escasez no radica tanto en sus medios,” Carol Shields escribió en una apreciación del libro, "como en sus nociones a medias percibidas sobre en qué se convertirán sus vidas y su sobreestimación de su poder en el mundo. No tienen miedo y tienen miedo al mismo tiempo, como solo los más jóvenes pueden serlo, y son tan desalmados de espíritu como alegres en su modo." Con Muriel Spark no puedes equivocarte.
Robert Walser, trad. Christopher Middleton, Jakob von Gunten (1969) : 176 Páginas
Walser es un escritor para escritores, un genio dolorosamente infravalorado; Esta novela, en la que un joven privilegiado se va a matricularse en una escuela surrealista para sirvientes, puede que sea su mejor.
Truman Capote, Desayuno en Tiffany's (1958) : 179 Páginas
Lee para ver pruebas de que Holly Golightly estaba destinada a ser una Marilyn.
Chinua Achebe, Las cosas se desmoronan (1958) : 181 Páginas
Una novela poderosa, de visión clara y conmovedora, que en el momento de su publicación fue transgresora al centrar personajes africanos en toda su humanidad y complejidad, y que allanó el camino para miles de escritores de todo el mundo en los años siguientes.
Leonard Gardner, Fat City (1969) : 183 Páginas
Reconocida universalmente como la mejor novela de boxeo jamás escrita, pero mucho más que eso: en su esencia, es una obra maestra sobre esa probabilidad secreta de vida, si no de literatura: nunca alcanzar tus sueños.
N. Scott Momaday, Casa hecha de amanecer (1968) : 185 Páginas
Casa hecha de amanecer, La primera novela de Momaday fue galardonada con el Premio Pulitzer y a menudo se le atribuye haber inaugurado el Renacimiento nativo americano. Intrincada, romántica y exuberante, en su núcleo trata sobre la disonancia crujiente de dos mundos incompatibles que existen en el mismo lugar (tanto literal como metafísicamente) al mismo tiempo.
Chester Himes, Si grita, déjalo ir (1945) : 186 Páginas
La primera novela de Himes abarca cuatro días en la vida de un californiano llamado Bob Jones, cuyo paso está marcado por el racismo. Walter Mosely calificó a Himes, también conocido por su novela detectivesca, de "un genio estadounidense peculiar" y también "uno de los escritores estadounidenses más importantes del siglo XX.” Si grita, déjalo ir, aunque técnicamente no es una historia de detectives, está "firmemente situada en la misma tradición noir de Los Ángeles que El Gran Sueño y El diablo con vestido azul,” Nathan Jefferson ha escrito. “Himes toma la mecánica familiar de estas novelas—beber, conducir de un extremo a otro de Los Ángeles en busca de respuestas, una vida bajo constantes amenazas de peligro—y las filtra a través del prisma de un hombre negro sin agencia ni control sobre su propia vida, produciendo algo más oscuro y opresivo que la historia tradicional del detective pulp.”
F. Scott Fitzgerald, El Gran Gatsby (1925) : 189 Páginas
Toda mi vida he querido burlarme El Gran Gatsby. Normalmente, las cosas que son universalmente adoradas son malas, o al menos mediocres. Pero cada vez que lo releo, recuerdo: imposible, molestamente, es tan bueno como dicen.
Vladimir Nabokov, Pnin (1957) : 190 Páginas
Sigue siendo uno de mis Novelas favoritas del campus, y lo suficientemente corta como para leerla entre clases.
Charles Portis, Norwood (1966) : 190 Páginas
Portis ha recibido mucha (bien merecida) atención en los últimos años por Verdadera Valentía, pero su primera novela, Norwood, es casi igual de bueno, una obra maestra cómica sobre un joven que recorre una América surrealista para ponerle las manos $70.
Philip K. Dick, Ubik (1969) : 191 Páginas
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?? y Un escáner oscuro tienen más reconocimiento de nombre en el mainstream (gracias Hollywood) pero Ubik es la obra maestra de Dick, llena hasta el tope de psíquicos y antipsis, esposas muertas medio salvadas en el frío pacífico, y alteraciones del tiempo y la realidad que pueden contrarrestarse con un aerosol que consigues en la farmacia. A veces, al menos.
Clarice Lispector, trad. Alison Entrekin, Cerca del Corazón Salvaje (1943) : 192 Páginas
La novela debut de Lispector, publicada por primera vez en Brasil cuando tenía solo 19 años, sigue siendo mi favorita: valiente, de bordes afilados y brillante, una ventana a una de las narradoras más interesantes de la literatura.
Anthony Burgess, Una naranja mecánica (1962) : 192 Páginas
Esta novela probablemente sea más famosa hoy en día por la película de Kubrick, pero a pesar del contenido a menudo macabra, el texto original merece la pena leerlo solo por el idioma.
Barbara Comyns, Quién cambió y quién murió (1954) : 193 Páginas
Comyns es una genio criminalmente poco leída, aunque en los últimos años ha estado recibiendo al menos un pequeño sabor de la atención que merece gracias a las reediciones de NYRB y Dorothy. Este es mi favorito, permeado, como lo expresa Brian Evenson en la introducción de mi ejemplar, con maravilla, "una especie de híbrido entre lo pastoral y lo naturalista, un texto idílico sobre cómo es crecer junto a un río, un texto que además contiene algunos desastres bastante impactantes y tristes." Lo cual es decirlo bastante suavemente.
Zora Neale Hurston, Sus ojos miraban a Dios (1937) : 194 Páginas
En 194 páginas, Janie pasa por más maridos de los que la mayoría de las heroínas literarias pueden en el doble de (y se encuentra en un tiempo igual de corto).
Edith Wharton, Ethan Frome (1911) : 195 Páginas
Para ser sincero contigo, aunque se ha aclamado en distintos momentos como una obra maestra, encuentro que Ethan Frome para ser menos Wharton—pero aún menos Wharton es mejor que el mejor de mucha gente.
Joan Lindsay, Picnic en Hanging Rock (1967) : 198 Páginas
El ambiente de esta novela —de adolescentes desaparecidos, paisaje australiano e incertidumbre— perdura mucho más que el tiempo real de lectura.
Angela Carter, La tienda de juguetes mágica (1967) : 200 Páginas
“El verano que tenía quince años", comienza la segunda novela de Carter, "Melanie descubrió que estaba hecha de carne y hueso." Es ese año cuando es desarraigada de su hogar en Londres hacia las tierras salvajes de América, y es ese año cuando se reconcilia consigo misma. "A menudo son los aspectos mágicos y fabulosos de las historias de Carter en los que la gente se centra, pero en La tienda de juguetes mágica Respondí a cómo mezclaba esto con un realismo claro sobre lo que era vivir en un cuerpo femenino,” Evie Wyld escribió en su oda a esta novela. "En una novela tan brillantemente conjurada a partir de cabezas de cepillo de dientes abiertas, bocadillos de mostaza y berros y conchas de gambas, panes y cubiertos, ladrillos y jabón doméstico amarillo, el cuerpo femenino es a la vez un objeto más familiar y, al mismo tiempo, algo extraño y perturbador.”
31 Películas basadas en relatos cortos
O cómo convertir una historia de nueve páginas en una película
Las adaptaciones literarias siempre han sido populares en la gran pantalla, aunque cada año parece que son más populares que nunca. La mayoría están basadas en novelas o series de novelas, lo cual tiene sentido—a menudo hay mucho material con el que trabajar—y normalmente hay que recortar cosas, pero cuando las películas se basan en relatos cortos, está el asunto más complicado de la expansión.
Hice todo lo posible por limitar esta lista a películas realmente adaptadas de relatos cortos individuales, excluyendo adaptaciones de grupos de relatos (como Julieta), adaptaciones de colecciones completas, y adaptaciones de novelas cortas o cualquier otra cosa lo suficientemente larga como para publicarse normalmente como libro independiente (salvo como un enlace cinematográfico), lo que significa que no verás Acompáñame (también conocido como El cuerpo) o La redención de Cadena Perpetua (ambas novelas cortas recopiladas en King's diferente Estaciones, Por cierto, junto con Alumno apto y El método de respiración—adaptación prevista para 2020) o Desayuno en Tiffany's o Llegada (también conocido como. Historia de tu vida) Aquí, aunque a menudo se incluyen en listas similares.
Como curiosidad, también he comparado la duración de los relatos originales con la de sus adaptaciones cinematográficas, y los he organizado de la más amplia a la menor diferencia, pero ten en cuenta que las ediciones varían, así que las páginas que aparecen aquí son de cualquier libro que pude conseguir (o adelantar online) y puede que no coincidan con tu propia versión. Esperemos que todos estén al menos dentro del rango.
2001: Una odisea del espacio (1968), basado en "The Sentinel" (1948) de Arthur C. Clarke, publicado en Fantasía de Diez Historias como "Centinela de la Eternidad” (1951)
Longitud del relato corto: 8 páginas
Duración de la película: 161 minutos
Actas por página: 20.125
Curiosamente, Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick desarrollaron la película 2001: Odisea del espacio y la novela 2001: Odisea del espacio al mismo tiempo, ambas basadas en parte en "El centinela" de Clarke, que originalmente fue escrita para un concurso de la BBC (no fue finalista). Aunque parece que Clarke habría objetado esta caracterización de la relación entre la historia y el cine. En un número de 1984 de Heavy Metal escribió: "Me molestan continuamente las referencias descuidadas a 'The Sentinel' como "la historia en la que 2001 se basa"; Tiene tanta relación con la película como una bellota con el roble adulto resultante. (Considerablemente menos, de hecho, porque también se incorporaron ideas de varias otras historias.) Incluso los elementos que Stanley Kubrick y yo ¿Lo hizo? su uso real se modificó considerablemente." Aun así, se refiere a la historia como "la semilla de la que surge 2001: Una odisea del espacio surgió, veinte años después de que se escribiera," así que lo dejaremos pasar por una cuestión técnica.
Todo sobre Eva (1950), basada en "La sabiduría de Eva" de Mary Orr, publicada originalmente en Cosmopolitan (1946)
Longitud del relato corto: 9 páginas
Duración de la película: 138 minutos
Actas por página: 15.3
A mediados de los años 40, Mary Orr, entonces una joven actriz, vendió un relato corto (basado en una historia real aparentemente relatada por la actriz Elisabeth Bergner, cuya asistente intentó robarle su carrera) a Cosmopolitan Por 800 dólares. Fue adquirida por Twentieth Century Fox por unos 5.000 dólares y finalmente se desarrolló en un guion escrito por Joe Mankiewicz, quien, según Sam Staggs, escribió sobre la película en Vanity Fair, “no mantuvo ni una línea de diálogo de la historia de Mary Orr, pero sí conservó lo que más le servía: el tono ligero y quebradizo." Funcionó. En 1950, Todo sobre Eva ganó seis premios de la Academia, incluyendo Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guion.
Inteligencia Artificial de Inteligencia Artificial (2001), basado en "Superjuguetes duran todo el verano" de Brian Aldiss, publicado originalmente en Harper's Bazaar (1969)
Longitud del relato corto: 11 páginas
Duración de la película: 146 minutos
Actas por página: 13.27
La historia de Aldiss fue originalmente adquirida por Stanley Kubrick en 1982, y ambos trabajaron juntos durante años para desarrollar el proyecto, pero chocaron sobre la visión final. En una introducción a una edición de 2001 de su colección, Aldiss describió los retos de adaptar su historia en absoluto—al principio, dice que no veía su "viñeta" como una película—y trabajar con Kubrick: "Nunca aceptaba nada a medias, lo daba la vuelta, veía si no había algún mérito en ello. Aunque esto era señal de un hombre con visión clara, quizás también había una debilidad en el acercamiento." Kubrick le dio a Aldiss una copia de la historia de Pinocho, pero Aldiss "no podía o no quiso ver los paralelismos." Pero Kubrick vio los paralelismos: quería que el niño androide se convirtiera en humano, y también quería un Hada Azul. Aún más preocupante, quería elegir un androide real para el papel. "Intenté convencer a Stanley de que debería crear un gran mito moderno que rivalizara Dr. Strangelove y 2001, y evitar los cuentos de hadas", escribió Aldiss. "Fue absurdo por mi parte. Me sacaron de la escena.”
La película nunca se llegó a realizar, y tras la muerte de Kubrick, su amigo Steven Spielberg asumió el proyecto. Para entonces, Aldiss había escrito dos historias más en el mismo mundo que la primera, y Spielberg las compró y realizó I.A.. De forma apropiada, algunos han considerado la última película, estrenada casi 20 años después de que Kubrick la adquiriera, como un homenaje consciente al director, señalando algunos Similitudes visuales entre este y el resto de la obra de Kubrick.
Jindabyne (2006), basada en "So Much Water So Close to Home" de Raymond Carver, publicada en De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981)
Longitud del relato corto: 10 páginas
Duración de la película: 123 minutos
Actas por página: 12.3
Antes de que esta historia fuera una película, fue un álbum de rock—lanzado por la banda australiana Paul Kelly and the Messengers en 1989, un año después de la muerte de Carver. Bueno, el álbum se llama Tanta agua tan cerca de casa, pero técnicamente es solo Una canción, “"Todo se está volviendo blanco" basada en la historia de Carver en cuestión, en la que una mujer empieza a identificarse con el cadáver que su marido y sus amigos encontraron en una excursión de pesca y que no presentaron durante varios días. Paul Kelly coescribiría la banda sonora de Jindabyne, lo que probablemente le convierte en el mayor fan de esta historia en el mundo (o al menos en Australia).
Todo debe irse (2010), basado en "Why Don't You Dance?" de Raymond Carver, publicado en De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981)
Longitud del relato corto: 8 páginas
Duración de la película: 97 minutos
Actas por página: 12.125
Técnicamente, esta historia fue adaptada primero como cortometraje, el galardonado Todo se va (protagonizada por Hugo Weaving y Abbie Cornish, nada menos). Su versión como largometraje tuvo una recepción más mediocre (¿Will Ferrell como héroe de Carver? No lo sé), pero Roger Ebert pensó que estaba bastante bien. "Carver era un alcohólico que perdió la mayoría de las cosas en su vida y luego las reencontró gracias a la recuperación y al amor de su esposa, la poeta Tess Gallagher", escribió en un Reseña de la película. “En su historia, el héroe simplemente tiene una venta para vender todo lo que posee, lo cual, como todos sabemos, es mejor que tratar con los mudanceros. En la película, la esposa (nunca vista) es el factor decisivo, pero a medida que pasan los días y las noches, Nick va vaciando poco a poco no solo sus posesiones valiosas, sino también su inventario excedente... La película no complica esta historia mucho más de lo que necesita. La solemnidad espartana de la historia de Carver parece enterrada en ella.”

La vida secreta de Walter Mitty (2013), basada en "La vida secreta de Walter Mitty" de James Thurber, publicada originalmente en El neoyorquino (1939)
Longitud del relato corto: 10 páginas
Duración de la película: 114 minutos
Actas por página: 11.4
Esta es en realidad la segunda adaptación cinematográfica del querido y muy corto relato de Thurber sobre un hombre común que sueña despierto, después de otra en 1947 en la que Thurber, a pesar de ser consultado,, terminó odiando. Este partido finalmente se materializó tras casi 20 años de infierno en el desarrollo, con Jim Carey, Owen Wilson, Zach Braff y Sacha Baron Cohen en algún momento vinculados. Como en la primera versión, es Bastante diferente de la historia original.
El Nadador (1968), basado en "The Swimmer" de John Cheever, publicado originalmente en El neoyorquino (1964)
Longitud del relato corto: 9 páginas
Duración de la película: 95 minutos
Actas por página: 10.5
Cuesta imaginar cómo este relato corto—encantador, elegíaco y, en última instancia, surrealista—podría haberse convertido en película, pero resulta que la película es muy parecida, aunque algo estirada (diez minutos por página!). Roger Ebert lo llamó “una obra extraña, estilizada, brillante y perturbadora", y también señaló:
El Nadador está basada en una historia de John Cheever de la Neoyorquino, Y es el tipo de alegoría que Neoyorquino favores. Como varios personajes de John Updike y J.D. Salinger, el nadador de Cheever es un héroe trágico disfrazado de suburbano de clase alta. Supongo que hay muchos héroes trágicos ocultos en los suburbios, quizás porque muchos de ellos suscriben a la Neoyorquino. Eres lo que lees.
Duro pero justo. Al fin y al cabo, los carteles originales de la película decían: "Cuando hablas de El Nadador ¿Hablas de ti mismo??”
Los asesinos (1946), y Los asesinos (1964) basado en "Los asesinos" de Ernest Hemingway, publicado originalmente en Scribner's Magazine (1927)
Longitud del relato corto: 11 páginas
Duración de la película: 103 minutos (1946), 95 minutos (1964)
Actas por página: 9.36 (1946), 8.63 (1964)
“Probablemente esa historia tenía más cosas fuera que cualquier cosa que yo haya escrito jamás", dijo Hemingway famosamente sobre esta historia ampliamente antologizada. "Me he dejado todo Chicago, lo cual es difícil de hacer en 2951 palabras." También son muy pocas palabras para convertir en un largometraje, pero eso no ha impedido que Hollywood haga dos (además de un cortometraje de Andrei Tarkovsky, nada menos). La adaptación de 1946 está protagonizada por Burt Lancaster y Ava Gardner, y la de 1964 cuenta con Lee Marvin, John Cassavetes, Angie Dickinson y (dato curioso!) Ronald Reagan en su último papel cinematográfico.
Secretario (2002), basado en "Secretary" de Mary Gaitskill, de Mal comportamiento (1989)
Longitud del relato corto: 15 páginas
Duración de la película: 111 minutos
Actas por página: 7.4
Esta adaptación de una de las historias más oscuras en una historia muy oscura (Y muy bien) Collection toma un giro increíblemente feliz al final: un alivio, en cierto sentido, pero no es precisamente una adaptación fiel.
Blow-Up (1966), basado en "Las babas del diablo" (1959) de Julio Cortázar, publicado en Fin del juego y otros Historias, trad. Paul Blackburn (1967)
Longitud del relato corto: 16 páginas
Duración de la película: 111 minutos
Actas por página: 6.94
En su introducción a la colección de la Biblioteca Everyman de obras de Cortázar, Ilan Stavans la calificó como "posiblemente la más desafiante de las historias de Cortázar, y quizás la más gratificante..." Es una narración contada en primera, segunda y tercera persona, todo a la vez, una historia sobre la búsqueda de contar una historia que no puede articularse de forma secuencial y coherente: una historia sobre la derrota de la literatura." La adaptación de Michelangelo Antonioni protagonizada por Vanessa Redgrave y David Hemmings fue una sensación en su estreno—no solo "por su visión franca del sexo, las drogas y el rock 'n roll en el Londres vibrante", sino también Lo dijo un escritor, pero como recaudó más de 10 veces su coste y así "ayudó a liberar a Hollywood de su puritano lascivo.”
The Curious Case of Benjamin Button (2008), based on F. Scott Fitzgerald’s “The Curious Case of Benjamin Button,” originally published in Collier's (1922)
Longitud del relato corto: 26 páginas
Duración de la película: 166 minutos
Actas por página: 6.38
You already know all about this horror movie, I presume. More interesting is the Cambridge edition of Cuentos del Jazz edad, which includes Fitzgerald’s brief commentary on the story. It was inspired, he writes, “by a remark of Mark Twain’s to the effect that it was a pity that the best part of life came at the beginning and the worst part at the end. By trying the experiment upon only one man in a perfectly normal world I have scarcely given his idea a fair trial. Several weeks after completing it, I discovered an almost identical plot in Samuel Butler’s Note-books.” He goes on to quote a letter he received after the story’s original publication from “an anonymous admirer in Cincinnati”:
Sir—
I have read the story Benjamin Button in Colliers and I wish to say that as a short story writer you would make a good lunatic I have seen many peices of cheese in my life but of all of the peices of cheese I have ever seen you are the biggest peice. I hate to waste a peice of stationary on you but I will.” [sic x 4]
Rashomon (1950), based on Ryūnosuke Akutagawa’s “In a Grove,” originally published in Shinchō (1922)
Length of short story: 14 pages
Length of film: 88 minutes
Actas por página: 6.28
Fun fact: the title of Kurosawa’s classic is taken from Akutagawa’s story of the same name, along with a few details from the framing narrative—but the bulk of the film, including the plot and the form, was actually adapted from a different Akutagawa, “In a Grove.”
Llamada total (1990), y Llamada total (2012) basado en "We Can Remember it For You Wholesale" de Philip K. Dick, publicado originalmente en La revista de fantasía y ciencia ficción (1966
Length of short story: 18 pages
Length of film: 113 minutes (1990), 118 minutes (2012), 130 minutes (2012 extended director’s cut)
Minutes per page: 6.27 (1990), 6.5 (2012), 7.2 (2012 extended director’s cut)
It took about a decade for Total Recall to come together. Somewhere in there, David Cronenberg was attached to direct. “I worked on it for a year and did about 12 drafts,” Cronenberg told Cableado. “Eventually we got to a point where Ron Shusett said, ‘You know what you’ve done? You’ve done the Philip K. Dick version.’ I said, ‘Isn’t that what we’re supposed to be doing?’ He said, ‘No, no, we want to do Los cazadores del arca perdida van a Marte.'” A few changes later—it was going to be Swayze, not Schwarzenegger—and the movie was made. It was a huge hit. “The whole phenomenon of Philip K. Dick short stories selling for a lot of money started with Llamada total,” Dick’s agent Russell Galen said.
In the Bedroom (2001), based on Andre Dubus’s “Killings,” originally published in La reseña de Sewanee (1979)
Length of short story: 21 pages
Length of film: 131 pages
Actas por página: 6.24
Una historia desgarradora sobre un hombre que busca venganza tras el asesinato de su hijo se convierte en una película igualmente angustiosa en manos de Todd Field. Cuando se le preguntó en una entrevista de 1993 con Olivia Carr Edenfield si su uso del agua en "Killings" era simbólico, Dubus dijo:
Déjame darte un mensaje. No recuperó su vida. Violó la naturaleza. Está en el País de Jamás. Solo uso agua en esa historia porque la ubicación real de la historia es un lugar real sobre el que puedo escribir. Parecía un lugar obvio para enterrar un cuerpo y deshacerse de un arma. Se llama "Asesinatos" porque en esa historia todo el mundo está siendo asesinado. No gana su vida; Hace algo terrible. Por supuesto, no sabía que lo haría... Puse el agua allí porque ellos conducían junto al río. Eso no era simbólico. Nunca en mi vida he usado el agua como símbolo. Me niego a ver a Frederic Henry [en Adiós a las armas] cruzar el río nadando para escapar de la guerra como bautizo; Parece una ruta de escape bastante buena.
En el dormitorio fue nominada a cinco premios Óscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Guion de Guion Basado en Material Previamente Publicado.
3:10 a Yuma (1957) y 3:10 a Yuma (2007), basado en "Three-Ten to Yuma" de Elmore Leonard, publicado originalmente en Revista Dime Western (1953)
Longitud del relato corto: 15 páginas
Duración de la película: 92 minutos (1957), 122 minutos (2007)
Actas por página: 6.13 (1957), 8.13 (2007)
Un buen western con un buen reloj que hace tic-tac: ese tren de las 3:10 a Yuma, que debe salir con cierto forajido en él. En la historia original, un ayudante del sheriff acepta mantener a un prisionero en una habitación de hotel hasta la hora acordada, arriesgando su vida contra la banda del villano. "La cuestión de por qué el ayudante arriesga su vida por la mísera suma de 150 dólares al mes queda sin respuesta", escribió Kent Jones en una crítica a la película en 2013. "El propio Leonard se sintió inicialmente decepcionado de que no se mantuviera así en la versión cinematográfica. Esto habría sido una tarea difícil: el misterio de la motivación del ayudante es posible gracias a la intensa compresión narrativa de la historia y habría sido difícil de mantener durante un largometraje." Sin embargo, Leonard quedó satisfecho y la situó entre las mejores adaptaciones de su obra, y el público se sintió lo suficientemente satisfecho como para merecer un segundo intento, con Russell Crowe y Christian Bale.
La última vez que vi París (1954), basada en "Babylon Revisited" de F. Scott Fitzgerald, publicada originalmente en la Correo del sábado por la tarde (1931)
Longitud del relato corto: 21 páginas
Duración de la película: 116 minutos
Actas por página: 5.52
Al menos Un crítico en 1954 no quedó impresionado por la traducción al cine de la historia semi-autobiográfica de Fitzgerald:
La conmovedora historia de F. Scott Fitzgerald sobre el amor solitario de un padre por su niña, contada en "Babylon Revisited", ha "inspirado" la gran película en color de Metro-Goldwyn-Mayer, La última vez que vi París, que se estrenó anoche en el Capitolio. "Inspirado" es una forma educada de decirlo. Porque lo que realmente ha ocurrido es que la críptica historia del señor Fitzgerald sobre el regreso de un hombre a la escena de su libertad —a París, claro— con la tensa esperanza de recuperar a su hijo con su difunta esposa ha emocionado a los cineastas hasta una orgía de remontar el pasado y construir todo un flashback escandaloso sobre el amor y la embriaguez del hombre y su esposa antes de que ella muriera. Donde Fitzgerald lo hizo en pocas palabras—en unas pocas frases sutiles que evocaron una época temeraria de disipación dorada hacia el final del auge de los años veinte—Richard Brooks, que dirigió esta película tras pulir un guion de los hermanos Epstein, lo ha hecho en casi dos horas de tramo de barandeos y escenas románticas y exuberantes.
¡Ay!.
El ilusionista (2006), basado en "Eisenheim el ilusionista" de Steven Millhauser, publicado en El Museo Barnum (1990)
Longitud del relato corto: 22 páginas
Duración de la película: 110 minutos
Actas por página: 5
Siempre me sorprende que no se hayan adaptado más relatos cortos de Millhauser al cine—de hecho, pensaba que este era el único, pero resulta que había otro, en 2014: La Hermandad de la Noche. Parece... No es lo ideal. Hazlo mejor por este amo americano, por favor, Hollywood.
Informe de la minoría (2002), basado en "The Minority Report" de Philip K. Dick, publicado originalmente en Universo Fantástico (1956)
Longitud del relato corto: 32 páginas
Duración de la película: 145 minutos
Actas por página: 4.53
Originalmente concebido como una secuela de Llamada total, pero ahora un clásico de Tom Cruise. Aparentemente, el director Paul Verhoeven "imaginó Recordación Total II: El informe minoritario como un reto teológico-filosófico y lleno de acción explosivo al concepto calvinista de predestinación." Este proyecto también tuvo que subir algunas cuestas antes de que se concretara, y cuando lo hizo, fue bastante diferente a la historia original. "Es muy difícil ser fiel a Phil Dick y hacer una película de Hollywood", dijo el guionista Gary Goldman Cableado. “Su forma de pensar era subversiva. Cuestionó todo lo que Hollywood quería afirmar." Lo que no impidió que Hollywood hiciera varias adaptaciones más de las historias de Dick—pero aquí me detengo. Hay varias más que podría incluir—El ajuste Escritorio, Próximo, Nómina, etc.—pero creo que he dado en las más importantes.
Brokeback Mountain (2005), basado en "Brokeback Mountain" de Annie Proulx, publicado originalmente en El neoyorquino (1997)
Longitud del relato corto: 30 páginas
Duración de la película: 134 minutos
Actas por página: 4.46
Sin duda, una de las adaptaciones de relatos cortos a cine más exitosas—o al menos lo suficientemente exitosas como para Annie Proulx llegó a resentirlo profundamente. “La gente lo veía como una historia sobre dos vaqueros", dijo en 2009. "Nunca se trató de dos vaqueros. Sabes que tienes que tener personajes sobre los que colgar la historia, pero supongo que eran demasiado reales. Mucha gente los ha adoptado y ha puesto sus nombres en las matrículas. A veces el carro se le escapa al caballo—los personajes superan la intención.”
El ídolo caído (1948), basado en "La habitación del sótano" de Graham Greene” (1936)
Longitud del relato corto: 22 páginas
Duración de la película: 95 minutos
Actas por página: 4.32
Según David Lodge, escribiendo en el Guardián, El ídolo caído fue la adaptación cinematográfica favorita de Graham Greene basada en su propia obra—incluso la calificó por encima El Tercer Hombre, que también fue dirigida por Carol Reed, porque "sentía que era más una película de escritores, y El Tercer Hombre más bien una película de director." Lodge describe la película como "un modelo de lo que debería ser el desarrollo de una película, pero que rara vez es: una estrecha colaboración entre un guionista y un director que disfrutó de una conexión total, apoyada por un productor (Alexander Korda) que no interfirió en el proceso creativo." Aun así, cuando Greene fue abordado originalmente para una adaptación, tenía sus dudas: "Me parecía que el tema era imposible de filmar", dijo.
Un asesinato cometido por el personaje más simpático y un final infeliz que sin duda habría puesto en peligro las £250,000 que cuestan hoy en día las películas. Sin embargo, seguimos adelante, y en las conferencias que siguieron la historia se cambió discretamente, de modo que el tema dejó de tratar sobre un niño pequeño que traicionó sin querer a su mejor amigo a la policía, sino con un niño pequeño que creía que su amigo era un asesino y casi provocó su arresto mintiendo en su defensa.
Al final, y tras muchos cambios, la película fue un éxito y Greene fue nominado al Oscar por su guion adaptando su propia historia, que puedes leer Zoetropo.
Johnny Mnemonic (1995), basado en el "Johnny Mnemonic" de William Gibson, publicado originalmente en Omni (1981)
Longitud del relato corto: 23 páginas
Duración de la película: 96 minutos
Actas por página: 4.17
Pocas cosas son más deliciosas que la basura clásica de Keanu Reeves de los 90. O más asqueroso, dependiendo de tu temperamento. El propio Gibson escribió el guion de la adaptación, pero la película salió muy diferente al texto original y muy distinta a lo que él había previsto. "Quería [Johnny Mnemonic] para ser como todos los grandes momentos de todas las malas películas de ciencia ficción que he visto a lo largo de los años", dijo Gibson en un 1998 Entrevista. “Una estrategia peligrosa... Básicamente, lo que pasó fue que el distribuidor americano lo retiró y lo volvió a grabar en el último mes de su vida previa al estreno, y pasó de ser una obra muy divertida y alternativa a algo que había sido cortado y recortado sin éxito para convertirlo en algo más comercial." Oh, por el Johnny Mnemonic Podríamos haberlo sabido!
Por cierto, tras el estreno de la película, Terry Bisson escribió una novelización basada en el guion que se publicó por separado bajo el mismo título, y si piensas que una novelización de una película basada en un relato corto suena ridícula, entonces realmente no has visto esta película.
Sleepy Hollow (1999), basada en "La leyenda de Sleepy Hollow" de Washington Irving, publicada originalmente en El cuaderno de bocetos de Geoffrey Crayon, Gent. (1820)
Longitud del relato corto: 33 páginas
Duración de la película: 105 minutos
Actas por página: 3.18
Hay un millón y una adaptaciones de este clásico relato corto en todos los medios, así que, para no perder la cabeza (ja ja), mencionaré la más famosa, la mediocre película de Tim Burton (que aun así ganó un Oscar a la Dirección Artística) en la que Christina Ricci es inexplicablemente rubia, Johnny Depp tiene Gafas Geniales, y Christopher Walken necesita un trabajo dental serio. Una adaptación libre de la historia original, sin duda—pero no lo son todos.
Palabras suaves (1985), basada en "¿Dónde vas, dónde has estado?" de Joyce Carol Oates, publicada originalmente en Época (1966)
Longitud del relato corto: 32 páginas
Duración de la película: 96 minutos
Actas por página: 3
En un Ensayo sobre la adaptación de su obra más antologada, Joyce Carol Oates elogia principalmente el trabajo de la directora Joyce Chopra y el guionista Tom Cole—"tuvieron que hacer bastante relleno, expansión, inventar", escribe, "la historia de Connie se vuelve lujosa y cariñosamente recargada"—así como la dote interpretativa de Laura Dern y Treat Williams.
Mis dificultades con Palabras suaves Tienen que ver principalmente con mi vacilación crónica—sobre ver/escuchar obras mías abstraídas de su contexto del lenguaje. Todos los escritores saben que el lenguaje es su tema; Elecciones de palabras peculiares, patrones de ritmo, pausas enigmáticas, signos de puntuación. Donde el escáner rápido detecta la escritura "rápida", el escritor oculta nueve décimas partes del iceberg. Por supuesto, todos tenemos sujetos "reales", y lucharemos hasta la muerte para defenderlos, pero bajo la narración está la narración la que nos atrapa con tanta intensidad. El guionista trabaja en una sola dimensión, el director en tres. Supongo que son profesionales hasta la punta de los dedos; autoridades en su medio como yo soy una autoridad (si lo soy) en el mío. Defendería con vehemencia la colocación de un punto y coma en una de mis novelas, pero probablemente habría deferido al final la decisión de Joyce Chopra de invertir la conclusión de la historia, darle la vuelta, en cierto sentido, para que la película no termine con la muerte, ni con la cruz de una sonámbula hacia su destino, pero en una escena de reconciliación, rejuvenecimiento.
La pérdida de virginidad de una chica, agridulce pero no necesariamente trágica. Hoy no. El paso a la madurez de una chica que implica sucumbir a, pero luego rechazar, los "sueños cutres" de su cultura pop adolescente. "¿Dónde vas tú, dónde has estado?" se define como alegórica en su conclusión: la Muerte y el carro de la Muerte (un descapotable con un estilo moderno) han venido a por la Doncella. Awakening es, en las últimas líneas de la historia, salir a la luz del sol donde espera Arnold Friend:
“Mi dulce niña de ojos azules", dijo con un suspiro a medio cantar que no tenía nada que ver con los ojos marrones de [Connie], pero quedó igualmente atrapado por las vastas extensiones soleadas de la tierra detrás de él y a todos lados—tanta tierra que Connie nunca había visto antes y no reconocía, salvo para saber que iba a ir hacia ella.
—una conclusión imposible de transfigurar al cine.
Me parece justo.
Un rostro en la multitud (1957), basada en "Your Arkansas Traveler" de Budd Schulberg, publicada en Algunas caras en la multitud (1953)
Longitud del relato corto: 42 páginas
Duración de la película: 125 minutos
Actas por página: 2.98
Schulberg escribió el guion de Un rostro en la multitud basado en su propio relato corto, el libro de apertura de su colección de 1953. Dirigida por Elia Kazan, fue la película que lanzó la carrera de Andy Griffith—y también una que se ha mencionado mucho últimamente, preocupante como es un carismático vagabundo que engaña para alcanzar la fama nacional en televisión. El año pasado, Dan Piepenbring Lo llamé “una película tan perfectamente adecuada para nuestro momento que un remake vacío y sin dientes debe estar en boca de los ejecutivos del estudio mientras escribo esto", y señala el cartel original, que dice: "¡Poder! ¡Le encantó! Lo tomaba crudo a grandes sorbos . . . Le gustaba el sabor, cómo se mezclaba con el bourbon y el pecado en su sangre!" Él es No es el único ¿quién la ha relacionado con Trump, tampoco?, pero no dejes que eso te desanime—es una gran película, y en 2008 fue incluida en el Registro Nacional de Cine.
La Mosca (1958) y La Mosca (1986), basado en "La mosca" de George Langelaan, publicado originalmente en Playboy (1957)
Longitud del relato corto: 32 páginas (estimado según mi recuento de 12.377 palabras)
Duración de la película: 94 minutos (1958), 96 minutos (1986)
Actas por página: 2.94 (1958), 3 (1986)
No piensas que el horror corporal esté basado en ficción literaria, pero bueno, así es Cronenberg. La historia de Langelaan ganó Playboy‘a la Mejor Ficción del año antes de ser adaptada por primera vez, y también fue adaptada a ópera en 2008.
Luneta trasera (1954), basada en "It Had to Be Murder" de Cornell Woolrich, publicada originalmente en Revista Dime Detective (Febrero 1942)
Longitud del relato corto: 40 páginas
Duración de la película: 112 minutos
Actas por página: 2.8
Dato curioso: la película clásica de Hitchcock está basada en "It Had to Be Murder" de Cornell Woolrich (que Woolrich publicó primero bajo el nombre de "William Irish"), que es a sí mismo basado en otro relato corto: "A través de una ventana" de H. G. Wells” (1894).
Lejos de ella (2007), basado en "El oso vino sobre la montaña" de Alice Munro, publicado originalmente en El neoyorquino (1999)
Longitud del relato corto: 42 páginas
Duración de la película: 110 minutos
Actas por página: 2.62
Siempre es complicado adaptar algo que ya es bastante perfecto en algo bueno, pero la directora debutante Sarah Polley lo hizo bien aquí, y la película ha alcanzado un reconocimiento universal, especialmente en Canadá, donde Alice Munro es casi una santa. Como debe ser,.
La soledad del corredor de larga distancia (1962), basada en "La soledad del corredor de fondo" de Alan Sillitoe, publicada en La soledad del corredor de larga distancia (1959)
Longitud del relato corto: 48 páginas
Duración de la película: 104 minutos
Actas por página: 2.16
Bueno, al menos alguien sabe reconocer un buen título cuando lo ve. Sillitoe —uno de los "jóvenes enfadados" literarios de los años 50, como Kingsley Amis y John Osborne— adaptó el guion de esta película a partir de su propio relato corto, en el que un joven problemático y rebelde encuentra una especie de consuelo en huir. Curiosamente, la película y la historia han sido muy populares entre bandas, varias de las cuales, incluyendo Belle & Sebastian, Iron Maiden, Chumbawamba, Fugazi, han tomado elementos en sus propios títulos y composiciones.
No mires ahora (1973), basada en "Don't Look Now" de Daphne du Maurier, publicada originalmente en No después de medianoche (1971)
Longitud del relato corto: 56 páginas
Duración de la película: 110 minutos
Actas por página: 1.96
Pauline Kael calificó esta película, que tuvo críticas mixtas pero que ahora se considera un clásico de culto del terror, "el enigma más elegante y cuidadosamente ensamblado que se ha puesto en pantalla. Nicolas Roeg es un director escalofriantemente chic; La imagen es un ejemplo de sensibilidad gótica de alta costura... Usando a du Maurier como base, Roeg se acerca más a poner a Borges en pantalla que quienes lo han intentado directamente, pero hay un aire pegajoso y desagradable en la película. El estilo de Roeg está enamorado de la desintegración.”
Por supuesto, en el departamento de Daphne du Maurier también está "Los pájaros", que Hitchcock hizo famosa—pero asumiré que ya conoces esa.
Los muertos (1987), basada en "Los muertos" de James Joyce, publicada en Dubliners (1914)
Longitud del relato corto: 43 páginas
Duración de la película: 83 minutos
Actas por página: 1.93
Casi con toda seguridad la obra más enseñada de Joyce, "The Dead", también está entre sus mejores, y Los muertos también es uno de los mejores de John Huston. Como dijo Nick Laird El guardián, el eslogan de la película "es: "Una vasta, alegre y poco común historia de amor." Bueno, no es ni vasta ni alegre, pero la historia poco común da lugar a una película poco común y excepcionalmente buena... Utilizando un guion escrito por su hijo Tony, Huston logró crear algo digno de la obra maestra de Joyce, y no solo siendo fiel." La cámara, la actuación y la dirección lo hacen especial.
Los Duelistas (1977), basado en "El duelo" de Joseph Conrad, publicado en Un Conjunto de Seis (1908)
Longitud del relato corto: 130 páginas
Duración de la película: 100 minutos
Actas por página: .77
Dato curioso: esta adaptación de "El duelo" de Joseph Conrad (a veces titulada "Point of Honor") fue el primer largometraje de Ridley Scott, y ganó el premio a la mejor debut en Cannes ese año. El eslogan es: "La esgrima es una ciencia. Amar es una pasión. El duelo es una obsesión."
2001: Una odisea del espacio (1968), basado en "The Sentinel" (1948) de Arthur C. Clarke, publicado en Fantasía de Diez Historias como "Centinela de la Eternidad” (1951)Longitud del relato corto: 8 páginas
Duración de la película: 161 minutos
Actas por página: 20.125
Todo sobre Eva (1950), basada en "La sabiduría de Eva" de Mary Orr, publicada originalmente en Cosmopolitan (1946)Longitud del relato corto: 9 páginas
Duración de la película: 138 minutos
Actas por página: 15.3
Inteligencia Artificial de Inteligencia Artificial (2001), basado en "Superjuguetes duran todo el verano" de Brian Aldiss, publicado originalmente en Harper's Bazaar (1969)Longitud del relato corto: 11 páginas
Duración de la película: 146 minutos
Actas por página: 13.27
Jindabyne (2006), basada en "So Much Water So Close to Home" de Raymond Carver, publicada en De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981)Longitud del relato corto: 10 páginas
Duración de la película: 123 minutos
Actas por página: 12.3
Todo debe irse (2010), basado en "Why Don't You Dance?" de Raymond Carver, publicado en De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981)Longitud del relato corto: 8 páginas
Duración de la película: 97 minutos
Actas por página: 12.125

Longitud del relato corto: 10 páginas
Duración de la película: 114 minutos
Actas por página: 11.4
El Nadador (1968), basado en "The Swimmer" de John Cheever, publicado originalmente en El neoyorquino (1964)Longitud del relato corto: 9 páginas
Duración de la película: 95 minutos
Actas por página: 10.5
Los asesinos (1946), y Los asesinos (1964) basado en "Los asesinos" de Ernest Hemingway, publicado originalmente en Scribner's Magazine (1927)Longitud del relato corto: 11 páginas
Duración de la película: 103 minutos (1946), 95 minutos (1964)
Actas por página: 9.36 (1946), 8.63 (1964)
Secretario (2002), basado en "Secretary" de Mary Gaitskill, de Mal comportamiento (1989)Longitud del relato corto: 15 páginas
Duración de la película: 111 minutos
Actas por página: 7.4
Blow-Up (1966), basado en "Las babas del diablo" (1959) de Julio Cortázar, publicado en Fin del juego y otros Historias, trad. Paul Blackburn (1967)Longitud del relato corto: 16 páginas
Duración de la película: 111 minutos
Actas por página: 6.94
The Curious Case of Benjamin Button (2008), based on F. Scott Fitzgerald’s “The Curious Case of Benjamin Button,” originally published in Collier's (1922)Longitud del relato corto: 26 páginas
Duración de la película: 166 minutos
Actas por página: 6.38
I have read the story Benjamin Button in Colliers and I wish to say that as a short story writer you would make a good lunatic I have seen many peices of cheese in my life but of all of the peices of cheese I have ever seen you are the biggest peice. I hate to waste a peice of stationary on you but I will.” [sic x 4]
Rashomon (1950), based on Ryūnosuke Akutagawa’s “In a Grove,” originally published in Shinchō (1922)Length of short story: 14 pages
Length of film: 88 minutes
Actas por página: 6.28
Llamada total (1990), y Llamada total (2012) basado en "We Can Remember it For You Wholesale" de Philip K. Dick, publicado originalmente en La revista de fantasía y ciencia ficción (1966Length of short story: 18 pages
Length of film: 113 minutes (1990), 118 minutes (2012), 130 minutes (2012 extended director’s cut)
Minutes per page: 6.27 (1990), 6.5 (2012), 7.2 (2012 extended director’s cut)
In the Bedroom (2001), based on Andre Dubus’s “Killings,” originally published in La reseña de Sewanee (1979)Length of short story: 21 pages
Length of film: 131 pages
Actas por página: 6.24
3:10 a Yuma (1957) y 3:10 a Yuma (2007), basado en "Three-Ten to Yuma" de Elmore Leonard, publicado originalmente en Revista Dime Western (1953)Longitud del relato corto: 15 páginas
Duración de la película: 92 minutos (1957), 122 minutos (2007)
Actas por página: 6.13 (1957), 8.13 (2007)
La última vez que vi París (1954), basada en "Babylon Revisited" de F. Scott Fitzgerald, publicada originalmente en la Correo del sábado por la tarde (1931)Longitud del relato corto: 21 páginas
Duración de la película: 116 minutos
Actas por página: 5.52
El ilusionista (2006), basado en "Eisenheim el ilusionista" de Steven Millhauser, publicado en El Museo Barnum (1990)Longitud del relato corto: 22 páginas
Duración de la película: 110 minutos
Actas por página: 5
Informe de la minoría (2002), basado en "The Minority Report" de Philip K. Dick, publicado originalmente en Universo Fantástico (1956)Longitud del relato corto: 32 páginas
Duración de la película: 145 minutos
Actas por página: 4.53
Brokeback Mountain (2005), basado en "Brokeback Mountain" de Annie Proulx, publicado originalmente en El neoyorquino (1997)Longitud del relato corto: 30 páginas
Duración de la película: 134 minutos
Actas por página: 4.46
El ídolo caído (1948), basado en "La habitación del sótano" de Graham Greene” (1936)Longitud del relato corto: 22 páginas
Duración de la película: 95 minutos
Actas por página: 4.32
Johnny Mnemonic (1995), basado en el "Johnny Mnemonic" de William Gibson, publicado originalmente en Omni (1981)
Longitud del relato corto: 23 páginas
Duración de la película: 96 minutos
Actas por página: 4.17
Pocas cosas son más deliciosas que la basura clásica de Keanu Reeves de los 90. O más asqueroso, dependiendo de tu temperamento. El propio Gibson escribió el guion de la adaptación, pero la película salió muy diferente al texto original y muy distinta a lo que él había previsto. "Quería [Johnny Mnemonic] para ser como todos los grandes momentos de todas las malas películas de ciencia ficción que he visto a lo largo de los años", dijo Gibson en un 1998 Entrevista. “Una estrategia peligrosa... Básicamente, lo que pasó fue que el distribuidor americano lo retiró y lo volvió a grabar en el último mes de su vida previa al estreno, y pasó de ser una obra muy divertida y alternativa a algo que había sido cortado y recortado sin éxito para convertirlo en algo más comercial." Oh, por el Johnny Mnemonic Podríamos haberlo sabido!
Por cierto, tras el estreno de la película, Terry Bisson escribió una novelización basada en el guion que se publicó por separado bajo el mismo título, y si piensas que una novelización de una película basada en un relato corto suena ridícula, entonces realmente no has visto esta película.
Sleepy Hollow (1999), basada en "La leyenda de Sleepy Hollow" de Washington Irving, publicada originalmente en El cuaderno de bocetos de Geoffrey Crayon, Gent. (1820)
Longitud del relato corto: 33 páginas
Duración de la película: 105 minutos
Actas por página: 3.18
Hay un millón y una adaptaciones de este clásico relato corto en todos los medios, así que, para no perder la cabeza (ja ja), mencionaré la más famosa, la mediocre película de Tim Burton (que aun así ganó un Oscar a la Dirección Artística) en la que Christina Ricci es inexplicablemente rubia, Johnny Depp tiene Gafas Geniales, y Christopher Walken necesita un trabajo dental serio. Una adaptación libre de la historia original, sin duda—pero no lo son todos.
Palabras suaves (1985), basada en "¿Dónde vas, dónde has estado?" de Joyce Carol Oates, publicada originalmente en Época (1966)
Longitud del relato corto: 32 páginas
Duración de la película: 96 minutos
Actas por página: 3
En un Ensayo sobre la adaptación de su obra más antologada, Joyce Carol Oates elogia principalmente el trabajo de la directora Joyce Chopra y el guionista Tom Cole—"tuvieron que hacer bastante relleno, expansión, inventar", escribe, "la historia de Connie se vuelve lujosa y cariñosamente recargada"—así como la dote interpretativa de Laura Dern y Treat Williams.
Mis dificultades con Palabras suaves Tienen que ver principalmente con mi vacilación crónica—sobre ver/escuchar obras mías abstraídas de su contexto del lenguaje. Todos los escritores saben que el lenguaje es su tema; Elecciones de palabras peculiares, patrones de ritmo, pausas enigmáticas, signos de puntuación. Donde el escáner rápido detecta la escritura "rápida", el escritor oculta nueve décimas partes del iceberg. Por supuesto, todos tenemos sujetos "reales", y lucharemos hasta la muerte para defenderlos, pero bajo la narración está la narración la que nos atrapa con tanta intensidad. El guionista trabaja en una sola dimensión, el director en tres. Supongo que son profesionales hasta la punta de los dedos; autoridades en su medio como yo soy una autoridad (si lo soy) en el mío. Defendería con vehemencia la colocación de un punto y coma en una de mis novelas, pero probablemente habría deferido al final la decisión de Joyce Chopra de invertir la conclusión de la historia, darle la vuelta, en cierto sentido, para que la película no termine con la muerte, ni con la cruz de una sonámbula hacia su destino, pero en una escena de reconciliación, rejuvenecimiento.
La pérdida de virginidad de una chica, agridulce pero no necesariamente trágica. Hoy no. El paso a la madurez de una chica que implica sucumbir a, pero luego rechazar, los "sueños cutres" de su cultura pop adolescente. "¿Dónde vas tú, dónde has estado?" se define como alegórica en su conclusión: la Muerte y el carro de la Muerte (un descapotable con un estilo moderno) han venido a por la Doncella. Awakening es, en las últimas líneas de la historia, salir a la luz del sol donde espera Arnold Friend:
“Mi dulce niña de ojos azules", dijo con un suspiro a medio cantar que no tenía nada que ver con los ojos marrones de [Connie], pero quedó igualmente atrapado por las vastas extensiones soleadas de la tierra detrás de él y a todos lados—tanta tierra que Connie nunca había visto antes y no reconocía, salvo para saber que iba a ir hacia ella.
—una conclusión imposible de transfigurar al cine.
Me parece justo.
Un rostro en la multitud (1957), basada en "Your Arkansas Traveler" de Budd Schulberg, publicada en Algunas caras en la multitud (1953)
Longitud del relato corto: 42 páginas
Duración de la película: 125 minutos
Actas por página: 2.98
Schulberg escribió el guion de Un rostro en la multitud basado en su propio relato corto, el libro de apertura de su colección de 1953. Dirigida por Elia Kazan, fue la película que lanzó la carrera de Andy Griffith—y también una que se ha mencionado mucho últimamente, preocupante como es un carismático vagabundo que engaña para alcanzar la fama nacional en televisión. El año pasado, Dan Piepenbring Lo llamé “una película tan perfectamente adecuada para nuestro momento que un remake vacío y sin dientes debe estar en boca de los ejecutivos del estudio mientras escribo esto", y señala el cartel original, que dice: "¡Poder! ¡Le encantó! Lo tomaba crudo a grandes sorbos . . . Le gustaba el sabor, cómo se mezclaba con el bourbon y el pecado en su sangre!" Él es No es el único ¿quién la ha relacionado con Trump, tampoco?, pero no dejes que eso te desanime—es una gran película, y en 2008 fue incluida en el Registro Nacional de Cine.
La Mosca (1958) y La Mosca (1986), basado en "La mosca" de George Langelaan, publicado originalmente en Playboy (1957)
Longitud del relato corto: 32 páginas (estimado según mi recuento de 12.377 palabras)
Duración de la película: 94 minutos (1958), 96 minutos (1986)
Actas por página: 2.94 (1958), 3 (1986)
No piensas que el horror corporal esté basado en ficción literaria, pero bueno, así es Cronenberg. La historia de Langelaan ganó Playboy‘a la Mejor Ficción del año antes de ser adaptada por primera vez, y también fue adaptada a ópera en 2008.
Luneta trasera (1954), basada en "It Had to Be Murder" de Cornell Woolrich, publicada originalmente en Revista Dime Detective (Febrero 1942)Longitud del relato corto: 40 páginas
Duración de la película: 112 minutos
Actas por página: 2.8
Lejos de ella (2007), basado en "El oso vino sobre la montaña" de Alice Munro, publicado originalmente en El neoyorquino (1999)Longitud del relato corto: 42 páginas
Duración de la película: 110 minutos
Actas por página: 2.62
La soledad del corredor de larga distancia (1962), basada en "La soledad del corredor de fondo" de Alan Sillitoe, publicada en La soledad del corredor de larga distancia (1959)Longitud del relato corto: 48 páginas
Duración de la película: 104 minutos
Actas por página: 2.16
No mires ahora (1973), basada en "Don't Look Now" de Daphne du Maurier, publicada originalmente en No después de medianoche (1971)Longitud del relato corto: 56 páginas
Duración de la película: 110 minutos
Actas por página: 1.96
Los muertos (1987), basada en "Los muertos" de James Joyce, publicada en Dubliners (1914)Longitud del relato corto: 43 páginas
Duración de la película: 83 minutos
Actas por página: 1.93
Los Duelistas (1977), basado en "El duelo" de Joseph Conrad, publicado en Un Conjunto de Seis (1908)Longitud del relato corto: 130 páginas
Duración de la película: 100 minutos
Actas por página: .77
Libros para una biblioteca ideal
Una colección fundamental desde los clásicos grecolatinos hasta el siglo XX
Las obras aquí reunidas no son un simple catálogo que reposa inánime en una estantería, sino un verdadero mapa de formación docta, un sendero proyectado para leer con agudeza, pensar con rigor valorativo y escribir reflexivamente en mi newsletter, convirtiendo la lectura en un diálogo vivo.
Intentaré, insisto, trazar una línea temporal sumamente atractiva, desde el esplendor de la cultura clásica hasta sus audaces reimaginaciones contemporáneas, nutriéndome de expresiones analíticas para pulir la mía propia.
A través de este peregrinaje, penetraré progresivamente en los marcos históricos, temáticos y teóricos que me permitirán interpretar la tradición, interrogándola con respeto y heredándola con gratitud.
Indagaré en el equilibrio alquímico entre amplitud y profundidad, practicando la lectura atenta, desafiando las preguntas guía, explorando los contextos y escribiendo con regularidad. Un desafío para abordar los textos con la curiosidad de un estudiante y con el placer de un lector casual.
Al realizar este laborioso trabajo, me preparo para abrazar una vida espiritual plena: una existencia cimentada en la tradición, agudizada por la crítica y siempre abierta al descubrimiento.
Estructura
Literaturas tempranas
Literaturas orientales de la Antigüedad
El poema de Gilgamesh (Anónimo)
Enuma elish (El poema babilonio de la creación) (Anónimo)
Bhagavad Gita (Anónimo)
Dhammapada (Anónimo)
Upanishads (Anónimo)
La historia de Genji (Murasaki Shikibu)
El diario de la dama Murasaki (Murasaki Shikibu)
Textos escogidos (Confucio)
El libro del Tao (Lao Tse)
Libro de Job (Anónimo)
El Avesta (Zaratrusta)
Literatura clásica grecolatina
Los cimientos de la cultura occidental. El mito, la épica y la tragedia
Ilíada (Homero)
Odisea (Homero)
Himnos homéricos. Batracomiomaquia (Anónimo)
Teogonía / Trabajos y días / Escudo / Certamen (Hesíodo)
Poemas y testimonios (Safo)
Obra completa (Píndaro)
Tragedias (Esquilo)
Tragedias (Sófocles)
Bacantes (Eurípides)
Medea (Eurípides)
Las nubes. Lisístrata. Dinero (Aristófanes)
Fábulas (Esopo)
Poética. Magna moralia (Aristóteles)
Anfitrión / La comedia de los asnos / La comedia de la olla (Plauto)
Comedias (Publio Terencio Afro)
La naturaleza de las cosas (Lucrecio)
Poesía completa (Catulo)
Catilinarias y Filípicas (Marco Tulio Cicerón)
Eneida (Publio Virgilio)
Epodos. Odas (Horacio)
Elegías amatorias (Albio Tibulo y los autores del Corpvs Tibvllianvm)
Elegías (Propercio)
Metamorfosis (Ovidio)
Cartas de las heroínas (Ovidio)
Arte de amar / Remedios de amor (Ovidio)
Cartas a Lucilio (Séneca)
Farsalia (Lucano)
El asno de oro (Apuleyo)
Vidas paralelas. Alejandro-César (Plutarco)
Diálogos (Luciano)
Literatura medieval
Del teocentrismo a la emergencia del individuo y las lenguas romances
Las mil y una noches (Anónimo)
Cantar de Roldán (Anónimo)
Poema de Mio Cid (Anónimo)
Romancero (Anónimo)
Historia de los reyes de Britania (Godofredo de Monmouth)
Erec y Enide (Chrétien de Troyes)
El Caballero de la Carreta (Chrétien de Troyes)
El Cuento del Grial (Chrétien de Troyes)
El Caballero del León (Chrétien de Troyes)
Lais (María de Francia)
Tristán e Iseo (Anónimo)
Historia de Lanzarote del Lago (Anónimo)
La búsqueda del Santo Grial (Anónimo)
La muerte del rey Arturo (Anónimo)
La muerte de Arturo (sir Thomas Malory)
Cartas de Abelardo y Eloísa (Anónimo)
Saga de los Volsungos (Anónimo)
Edda mayor (Anónimo)
Edda menor (Snorri Sturlusson)
Los Nibelungos (Anónimo)
Poesías (Arnaut Daniel)
El libro de la Rosa (Guillaume de Lorris y Jean de Meun)
Libro de las Maravillas (Marco Polo)
Obra escogida (Ramon Llull)
Libro de buen amor (Arcipreste de Hita)
Divina comedia (Dante Alighieri)
Vida nueva (Dante Alighieri)
Cuentos de Canterbury (Geoffrey Chaucer)
Poesía (François Villon)
La Celestina (Fernando de Rojas)
La Lozana Andaluza (Francisco Delicado)
Amadís de Gaula (Garci Rodríguez de Montalvo)
Literatura renacentista
La revalorización del ser humano
Cancionero (Petrarca)
Decamerón (Giovanni Boccaccio)
Estancias. Orfeo y otros escritos (Angelo Poliziano)
Orlando furioso (Ludovico Ariosto)
Arcadia (Jacopo Sannazaro)
Prosas de la lengua vulgar (Pietro Bembo)
Heptamerón (Margarita de Navarra)
Gargantúa y Pantagruel (Los cinco libros) (François Rabelais)
Los Lusiadas (Luis de Camoens)
Poesía (Pierre de Ronsard)
Ensayos (Michel de Montaigne)
Poesía (Garcilaso de la Vega)
La vida de Lazarillo de Tormes (Anónimo)
Camino de perfección (Santa Teresa de Jesús)
Libro de la vida (Santa Teresa de Jesús)
Libro de las fundaciones (Santa Teresa de Jesús)
Cántico espiritual (San Juan de la Cruz)
Poesía castellana original completa (Fernando de Herrera)
El cantar de los Cantares de Salomón (Fray Luis de León)
Poesía (Fray Luis de León)
Astrophil y Stella (Sir Philip Sydney)
Amoretti & Epithalamion (Edmund Spenser)
La tragedia española (Thomas Kyd)
Sueño de una noche de verano (William Shakespeare)
Romeo y Julieta (William Shakespeare)
Sonetos (William Shakespeare)
El mercader de Venecia (William Shakespeare)
Mucho ruido y pocas nueces (William Shakespeare)
Hamlet (William Shakespeare)
Otelo (William Shakespeare)
El rey Lear (William Shakespeare)
Macbeth (William Shakespeare)
La tempestad (William Shakespeare)
Literatura barroca
La estética del desengaño, el contraste y la complejidad
La Gatomaquia (Lope de Vega)
Peribáñez y el Comendador de Ocaña (Lope de Vega)
Fuenteovejuna (Lope de Vega)
El mejor alcalde, el rey (Lope de Vega)
El caballero de Olmedo (Lope de Vega)
El acero de Madrid (Lope de Vega)
Barlaán y Josafat (Lope de Vega)
Entremeses (Miguel de Cervantes)
La Galatea (Miguel de Cervantes)
Novelas ejemplares (Miguel de Cervantes)
Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes)
Los trabajos de Persiles y Sigismunda (Miguel de Cervantes)
Soledades (Luis de Góngora)
Fábula de Polifemo y Galatea (Luis de Góngora)
El Buscón (Francisco de Quevedo)
Sueños (Francisco de Quevedo)
Canciones y sonetos (John Donne)
Los empeños de una casa; Amor es más laberinto (Sor Juana Inés de la Cruz)
Neptuno alegórico (Sor Juana Inés de la Cruz)
Poesía lírica (Sor Juana Inés de la Cruz)
Novelas amorosas y ejemplares (María de Zayas y Sotomayor)
La vida es sueño (Pedro Calderón de la Barca)
El alcalde de Zalamea (Pedro Calderón de la Barca)
Areopagítica (John Milton)
El Paraíso perdido (John Milton)
El Paraíso recobrado; Sansón Agonista (John Milton)
Cartas sociables (Margaret Cavendish)
Literatura neoclasicista
La razón ilustrada y el retorno al orden clásico
Discurso del método (René Descartes)
Pensamientos (Pascal)
Máximas (La Rochefoucauld)
Oración por Enriqueta (Bossuet)
Cartas persas (Montesquieu)
Las amistades peligrosas (Choderlos de Laclos)
Justine o las desgracias de la virtud (Marqués de Sade)
La filosofía en el tocador (Marqués de Sade)
Fábulas (La Fontaine)
El Cid (Corneille)
Tartufo / Don Juan (Molière)
El misántropo / El burgués gentilhombre (Molière)
El avaro / El enfermo imaginario (Molière)
Andrómaca; Fedra (Jean Racine)
Ensayo sobre el hombre y otros escritos (Alexander Pope)
Diario del año de la peste (Daniel Defoe)
Moll Flanders (Daniel Defoe)
Robinson Crusoe (Daniel Defoe)
Literatura romántica
La exaltación del yo, la pasión y la naturaleza indómita
Los sufrimientos del joven Werther (Johann Wolfgang von Goethe)
Fausto (Johann Wolfgang von Goethe)
Las afinidades electivas (Johann Wolfgang von Goethe)
La abadía de Northanger (Jane Austen)
Sentido y sensibilidad (Jane Austen)
Orgullo y prejuicio (Jane Austen)
Mansfield Park (Jane Austen)
Emma (Jane Austen)
Persuasión (Jane Austen)
Poesía completa (S. T. Coleridge)
La abadía de Tintern (William Wordsworth)
El Monje (Matthew G. Lewis)
El romance del bosque (Ann Radcliffe)
Frankenstein (Mary Shelley)
Caín (Lord Byron)
Don Juan (Lord Byron)
Prometeo liberado (Percy Bysshe Shelley)
Adonais (Percy Bysshe Shelley)
Poemas escogidos (John Keats)
Endimión (John Keats)
El matrimonio del cielo y el infierno (William Blake)
Ivanhoe (Walter Scott)
Cuentos de Shakespeare (Charles y Mary Lamb)
Personajes de Shakespeare (William Hazlitt)
Poemas (Friedrich Hölderlin)
Himnos a la noche; Enrique de Ofterdingen (Novalis)
Diez años de destierro (Madame de Staël)
René. Atala (René de Chateaubriand)
Chatterton (Alfred de Vigny)
Confesiones de un hijo del siglo (Alfred de Musset)
Lorenzaccio (Alfred de Musset)
Notre-Dame de París (Victor Hugo)
Los miserables (Victor Hugo)
Retratos de mujeres (Sainte-Beuve)
Las últimas cartas de Jacopo Ortis (Ugo Foscolo)
Los novios (Alessandro Manzoni)
El desierto, la retama y el volcán: Antología (Leopardi)
El cuervo y otros poemas (Edgar Allan Poe)
Cuentos imprescindibles (Edgar Allan Poe)
Narración de Arthur Gordon Pym (Edgar Allan Poe)
Eugenio Oneguin (Aleksandr S. Pushkin)
Borís Godunov (Aleksandr S. Pushkin)
La hija del capitán (Aleksandr S. Pushkin)
El estudiante de Salamanca y otros poemas (José de Espronceda)
Don Juan Tenorio (José Zorrilla)
Martín Fierro (José Hernández)
Viaje por mi tierra (Almeida Garrett)
La brasileña de Prazins (Camilo Castelo Branco)
In vino veritas (Sören Kierkegaard)
La repetición (Sören Kierkegaard)
Temor y temblor (Sören Kierkegaard)
El concepto de la angustia (Sören Kierkegaard)
Diario de un seductor (Sören Kierkegaard)
Literatura posromántica
Realismo y naturalismo
Del amor (Stendhal)
Rojo y negro (Stendhal)
La Cartuja de Parma (Stendhal)
Paseos por Roma (Stendhal)
La piel de zapa (Honoré de Balzac)
Las ilusiones perdidas (Honoré de Balzac)
Esplendores y miserias de las cortesanas (Honoré de Balzac)
El tío Goriot (Honoré de Balzac)
Un caso tenebroso (Honoré de Balzac)
Madame Bovary (Gustave Flaubert)
La educación sentimental (Gustave Flaubert)
Salambó (Gustave Flaubert)
Germinal (Émile Zola)
Bola de sebo y otros relatos (Guy de Maupassant)
Los papeles póstumos del club Pickwick (Charles Dickens)
Oliver Twist (Charles Dickens)
David Copperfield (Charles Dickens)
Canción de Navidad (Charles Dickens)
Grandes esperanzas (Charles Dickens)
Tiempos difíciles (Charles Dickens)
Barry Lyndon (William M. Thackeray)
La feria de las vanidades (William M. Thackeray)
Las torres de Barchester (Anthony Trollope)
Cumbres Borrascosas (Emily Brontë)
El profesor (Charlotte Brontë)
Jane Eyre (Charlotte Brontë)
Shirley (Charlotte Brontë)
Villette (Charlotte Brontë)
Agnes Grey (Anne Brontë)
La inquilina de Wildfell Hall (Anne Brontë)
Escenas de la vida parroquial (George Eliot)
El molino del Floss (George Eliot)
El velo alzado / El hermano Jacob (George Eliot)
Middlemarch (George Eliot)
Daniel Deronda (George Eliot)
El Egoísta (George Meredith)
El alcalde de Casterbridge (Thomas Hardy)
Los habitantes del bosque (Thomas Hardy)
Tess, la de los d’Urberville (Thomas Hardy)
Jude el oscuro (Thomas Hardy)
Almas muertas (Nicolái Gógol)
Cuentos de San Petersburgo (Nicolái Gógol)
Oblómov (Iván A. Goncharov)
Rudin (Iván S. Turguénev)
Nido de nobles (Iván S. Turguénev)
Padres e hijos (Iván S. Turguénev)
Humo (Iván S. Turguénev)
Páginas autobiográficas (Iván S. Turguénev)
Noches blancas (Fiódor M. Dostoievski)
Memorias del subsuelo (Fiódor M. Dostoievski)
Crimen y castigo (Fiódor M. Dostoievski)
El idiota (Fiódor M. Dostoievski)
Los hermanos Karamázov (Fiódor M. Dostoievski)
Memorias. Infancia/Adolescencia/Juventud (Liev N. Tolstói)
Guerra y paz (Liev N. Tolstói)
Ana Karenina (Liev N. Tolstói)
El pabellón n.º 6 y otros relatos (Chéjov)
Mi vida: Relato de un hombre de provincias (Chéjov)
Ivánov; La gaviota; Tío Vania (Chéjov)
Las tres hermanas. El huerto de los cerezos (Chéjov)
Moby Dick (Herman Melville)
Bartleby, el escribiente (Herman Melville)
Las aventuras de Huckleberry Finn (Mark Twain)
La vida en el Misisipi (Mark Twain)
Las aventuras de Tom Sawyer (Mark Twain)
Un yanqui en la corte del rey Arturo (Mark Twain)
La llamada de la naturaleza / Bâtard (Jack London)
Colmillo Blanco (Jack London)
Los Pazos de Ulloa (Emilia Pardo Bazán)
Episodios Nacionales: La Guerra de la Independencia (Pérez Galdós)
Nazarín (Pérez Galdós)
Fortunata y Jacinta (Pérez Galdós)
Miau (Pérez Galdós)
Misericordia (Pérez Galdós)
La de Bringas (Pérez Galdós)
Tristana (Pérez Galdós)
Tormento (Pérez Galdós)
La Regenta (Leopoldo Alas «Clarín»)
Su único hijo (Leopoldo Alas «Clarín»)
Los Maia (José Maria Eça de Queirós)
Memorias póstumas de Blas Cubas (Joaquim Maria Machado de Assis)
Los Malavoglia (Giovanni Verga)
Pequeño mundo antiguo (Antonio Fogazzaro)
Cuadros de viaje; Los dioses en el exilio (Heinrich Heine)
Libro de las canciones (Heinrich Heine)
In memoriam y otros poemas (Alfred Lord Tennyson)
Aurora Leigh (Elizabeth Barrett Browning)
Cultura y anarquía (Matthew Arnold)
Florilegio (Christina Rossetti)
El mercado de los duendes (Christina Rossetti)
Lugares comunes (Christina Rossetti)
La casa de la vida (Dante Gabriel Rossetti)
Historia de la Llanura Esplendente (William Morris)
Hojas de hierba (Walt Whitman)
Poemas (Emily Dickinson)
Rimas y leyendas (Gustavo Adolfo Bécquer)
Cantares gallegos (Rosalía de Castro)
En las orillas del Sar (Rosalía de Castro)
Sonetos selectos (Antero de Quental)
Poesía esencial (Giovanni Pascoli)
Las flores del mal (Charles Baudelaire)
Poesía (Paul Verlaine)
Poesías completas (Arthur Rimbaud)
Prosa completa (Arthur Rimbaud)
Antología (Stéphane Mallarmé)
Las aventuras de la joven negra en su búsqueda De Dios (George Bernard Shaw)
Pigmalión (George Bernard Shaw)
El retrato de Dorian Gray (Oscar Wilde)
El mundo como voluntad y representación (Schopenhauer)
Así habló Zaratustra (Nietzsche)
El nacimiento de la tragedia (Nietzsche)
Más allá del bien y del mal (Nietzsche)
El Anticristo (Nietzsche)
Ecce homo (Nietzsche)
En busca del tiempo perdido (2): A la sombra de las muchachas en flor (Proust)
Literatura del siglo XX
La fragmentación de la realidad y la experimentación vanguardista
Antología poética (Unamuno)
Niebla (Unamuno)
San Manuel Bueno, mártir (Unamuno)
Por tierras de Portugal y de España (Unamuno)
Del sentimiento trágico de la vida (Unamuno)
Prosas profanas (Rubén Darío)
Cantos de vida y esperanza (Rubén Darío)
Poesía (Rubén Darío)
Azul… (Rubén Darío)
Soledades. Galerías. Otros poemas (Antonio Machado)
Campos de Castilla (Antonio Machado)
Juan de Mairena (Antonio Machado)
Alma. Caprichos. El mal poema (Manuel Machado)
Divinas palabras (Ramón del Valle-Inclán)
Luces de bohemia (Ramón del Valle-Inclán)
Sonatas (Ramón del Valle-Inclán)
Tirano Banderas (Ramón del Valle-Inclán)
La voluntad (Azorín)
La ruta de don Quijote (Azorín)
Zalacaín el aventurero (Pío Baroja)
El árbol de la ciencia (Pío Baroja)
El inmoralista (André Gide)
La puerta estrecha (André Gide)
Diario (1926-1935) (André Gide)
Chéri (Colette)
La gata (Colette)
El quepis y otros relatos (Colette)
Bajo el sol de Satanás (Georges Bernanos)
La joven parca y otros poemas (Paul Valéry)
Poemas en prosa (Paul Valéry)
La anunciación a María (Paul Claudel)
Otra vuelta de tuerca (Henry James)
El corazón de las tinieblas (Joseph Conrad)
Nostromo (Joseph Conrad)
Kim (Rudyard Kipling)
El libro de la selva / El segundo libro de la selva (Rudyard Kipling)
La torre (Yeats)
Dublineses (James Joyce)
Retrato del joven artista (James Joyce)
Ulises (James Joyce)
El financiero (Theodore Dreiser)
El titán (Theodore Dreiser)
El estoico (Theodore Dreiser)
Cantares completos: Tomo I-III (Ezra Pound)
El libro de los amigos. Relatos (Hugo von Hofmannsthal)
Antología poética (Rainer Maria Rilke)
Los Buddenbrook (Thomas Mann)
La montaña mágica (Thomas Mann)
Doctor Faustus (Thomas Mann)
La muerte en Venecia (Thomas Mann)
El proceso (Franz Kafka)
El castillo (Franz Kafka)
La metamorfosis y otros relatos de animales (Franz Kafka)
El tambor de hojalata (Günter Grass)
Aportaciones a la crítica de mí mismo (Benedetto Croce)
El cuaderno del viejo (Giuseppe Ungaretti)
Cuaderno de cuatro años (Eugenio Montale)
La conciencia de Zeno (Italo Svevo)
El oficio de vivir (Cesare Pavese)
La madre (Máximo Gorki)
Los doce y otros poemas (Aleksandr Blok)
Libro del desasosiego (Fernando Pessoa)
El tema de nuestro tiempo (José Ortega y Gasset)
La rebelión de las masas (José Ortega y Gasset)
Confesiones y recuerdos (Eugenio d’Ors)
La vida breve (Eugenio d’Ors)
El obispo leproso (Gabriel Miró)
Greguerías (Ramón Gómez de la Serna)
Antología poética (Juan Ramón Jiménez)
Diario de un poeta reciencasado (1916) (Juan Ramón Jiménez)
Platero y yo (Juan Ramón Jiménez)
Manual de espumas; Versos humanos (Gerardo Diego)
Canciones (Federico García Lorca)
Obras selectas (Federico García Lorca)
Yerma (Federico García Lorca)
Sobre los ángeles (Rafael Alberti)
Mientras el aire es nuestro (Jorge Guillén)
La voz a ti debida. Razón de Amor. Largo Lamento (Pedro Salinas)
Espadas como labios / La destrucción o el amor (Vicente Aleixandre)
Hijos de la ira (Dámaso Alonso)
La realidad y el deseo (Luis Cernuda)
El rayo que no cesa (Miguel Hernández)
Tala. Lagar (Gabriela Mistral)
Los heraldos negros (César Vallejo)
Trilce (César Vallejo)
Poemas en prosa; Poemas humanos; España, aparta de mí este cáliz (César Vallejo)
Veinte poemas de amor y una canción desesperada (Pablo Neruda)
Residencia en la tierra (Pablo Neruda)
Canto general (Pablo Neruda)
Odas elementales (Pablo Neruda)
Las lanzas coloradas (Arturo Uslar Pietri)
El reino de este mundo (Alejo Carpentier)
Hombres de Maíz (Miguel Ángel Asturias)
Pedro Páramo (Juan Rulfo)
Aura (Carlos Fuentes)
Rayuela (Julio Cortázar)
Cien años de soledad (Gabriel García Márquez)
La casa de los espíritus (Isabel Allende)
Memorial del convento (José Saramago)
Don Juan; Hijo de nadie (Henry de Montherlant)
Vuelo nocturno (Antoine de Saint-Exupéry)
Tierra de los hombres (Antoine de Saint-Exupéry)
La condición humana (André Malraux)
L’espoir (André Malraux)
Viaje al fin de la noche (Louis-Ferdinand Céline)
De un castillo a otro. Trilogía del Norte I (Louis-Ferdinand Céline)
Norte. Trilogía del Norte II (Louis-Ferdinand Céline)
La náusea (Jean-Paul Sartre)
El extranjero (Albert Camus)
La peste (Albert Camus)
El mito de Sísifo (Albert Camus)
Los ojos de Elsa (Louis Aragon)
Capital del dolor (Paul Eluard)
Anábasis (Saint-John Perse)
La señora Dalloway (Virginia Woolf)
Al faro (Virginia Woolf)
Orlando (Virginia Woolf)
Las olas (Virginia Woolf)
Una habitación propia (Virginia Woolf)
Hijos y amantes (D. H. Lawrence)
Mujeres enamoradas (D. H. Lawrence)
El amante de lady Chatterley (D. H. Lawrence)
Eminencia gris (Aldous Huxley)
Contrapunto (Aldous Huxley)
Un mundo feliz (Aldous Huxley)
Las puertas de la percepción / Cielo e infierno (Aldous Huxley)
El tiempo debe detenerse (Aldous Huxley)
La tierra baldía (T. S. Eliot)
Cuatro cuartetos (T. S. Eliot)
Rebeca (Daphne du Maurier)
En nuestro tiempo (Ernest Hemingway)
Fiesta (Ernest Hemingway)
Adiós a las armas (Ernest Hemingway)
Muerte en la tarde (Ernest Hemingway)
Por quién doblan las campanas (Ernest Hemingway)
Al otro lado del río y entre los árboles (Ernest Hemingway)
El viejo y el mar (Ernest Hemingway)
Tres soldados (John Dos Passos)
Manhattan Transfer (John Dos Passos)
Paralelo 42 (Trilogía USA 1) (John Dos Passos)
1919 (Trilogía USA 2) (John Dos Passos)
El gran dinero (Trilogía USA 3) (John Dos Passos)
El ruido y la furia (William Faulkner)
Mientras agonizo (William Faulkner)
¡Absalón, Absalón! (William Faulkner)
Desciende, Moisés (William Faulkner)
Lolita (Vladimir Nabokov)
Desayuno en Tiffany’s (Truman Capote)
A sangre fría (Truman Capote)
En el camino (Jack Kerouac)
Aullido (Allen Ginsberg)
El almuerzo desnudo (William S. Burroughs)
Matadero cinco (Kurt Vonnegut)
Beloved (Toni Morrison)
Huellas (Louise Erdrich)
Hijos de la medianoche (Salman Rushdie)
Confesiones de una máscara (Yukio Mishima)
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (Haruki Murakami)
El maestro y Margarita (Mijaíl Bulgákov)
El libro de la risa y el olvido (Milan Kundera)
Miguel Ángel (Sibila de Cuma) Capilla Sixtina (1508-1512) Estado de la Ciudad del Vaticano. El Senado romano mantuvo un estricto control sobre los Libros Sibilinos (Orlin 2002, p. 97) y los confió al cuidado de dos patricios (duumviri o duoviri), más adelante y por la Lex Licinia-Sextia del año 367 a.C. el número de custodios aumentó a diez, esta ley también requería que la mitad de los sacerdotes fueran plebeyos, el resto patricios. A estos diez custodios se les dio el nombre de “decemviri sacris faciundis”; posteriormente, probablemente durante la época de Sila (138-78 a.C.), el número se
incrementó a quince custodios, los “quindecemviri sacris faciundis”, estos formaban parte de un colegio sacerdotal siendo admitidos por cooptación; todos ellos eran, por lo general, ex cónsules o ex pretores y ocupaban el cargo de forma vitalicia quedando exentos de todos los demás deberes públicos, teniendo como responsabilidad el mantener los libros en seguridad y secreto. Los libros se guardaron en el templo de Júpiter en el Capitolio, y cuando el templo se incendió en el año 83 a.C., estos se perdieron. El Senado romano envió una comisión en el año 76 a.C. con objeto de reemplazar los libros perdidos con una colección de textos oraculares similares, en particular recopilados en Ilium (Troya), Samos, Sicilia y África:
quindecimviri sacris faciundis, quienes los clasificaron reteniendo únicamente aquellos que les parecieron verdaderos. Del Capitolio fueron transferidos, en el año 12 a.C. por Augusto, en su condición de Pontifex Maximus, a templo de Apolo Palatino, después de haber sido examinados y copiados fueron guardados dentro de dos arcas: “[Augusto, que se convirtió en Pontífice Máximo] reunió todas las profecías griegas y latinas que […] se habían transmitido entre el pueblo, como dos mil, y las hizo quemar. Conservó sólo los Libros Sibilinos y, después de una cuidada selección, los colocó en dos gabinetes dorados al pie de la estatua de Apolo Palatino”
Sibilinos, según la interpretación del oráculo, era lo que se comunicaba al pueblo, y no
Vaticano
Beard, Mary; North, John & Price, Simon 1998 Religions of Rome. Vol. 2. A Sourcebook. Cambridge University Press. Carter, Jesse Benedict 2007 The Religion of Numa and Other Essays of the Religion of Ancient Rome. Forgotten Books. Diels, Hermann 1890 Sibyllinische Blätter. Druck und Verlag von Georg Reimer, Berlin. Fischer, Jens 2020 Q. Fabius Pictor, das Orakel von Delphi und die Sibyllinischen Bücher Roms – Zur Rolle von Orakeln in Rom und Griechenland. Gymnasium 127, pp. 535-567. Fischer, Jens
Compras libros, pero ¿los lees?
Séneca sobre el uso adecuado de los libros...

Detalle de El amante de los libros, Josef Munsch, de 1896
‘Necesito empezar a leer más’. ¿Cuántos de nosotros nos hemos dicho esto? Además, ¿cuántos de nosotros nos decimos esto regularmente, pero lo hacemos con un aire de silenciosa resignación porque nuestro deseo ya está condenado?
Después de todo, casi todos los aspectos de la vida moderna conspiran para arruinar nuestros intentos de leer más. Ya sea por la constante expansión ‘compromisos’ que nos roban tiempo libre en primer lugar, o por la presencia continua de distracciones cuando lo conseguimos. Por lo tanto, es aún más importante garantizar que el tiempo que podemos dedicar a la lectura se utilice bien — para garantizar que realmente estamos leyendo, y no simplemente hojeando.
Pero una cultura de lectura superficial y poco saludable implica algo más que simplemente lanzar la mirada a través de la página. Se trata de toda tu relación con el conocimiento.
Un hombre que puede ayudarle a cultivar una relación más saludable con los libros y el conocimiento es el filósofo y consejero imperial Séneca el Viejo, cuyas numerosas cartas forman una rica fuente de sabiduría práctica romana. Dos en particular —Sobre la discursividad en la lectura y Sobre la inutilidad de las máximas de aprendizaje— contienen consejos críticos para cualquiera que esté ansioso por leer más o para aquellos que piensan que no es necesario hacerlo.
Entonces, si estás acumulando libros pero de alguna manera nunca llegas a leerlos, o si solo te encuentras ‘entrando y saliendo’ de libros para buscar referencias, aquí te mostramos cómo Séneca puede ayudarte a dejar de hojearlos y comenzar a leer…
Evitar ‘Relleno de biblioteca’

Detalle de El ratón de biblioteca, Carl Spitzweg, c. 1851
Nadie quiere ser visto como ‘poco inteligente’. Nadie quiere sentir que el conocimiento del mundo pasa de largo, y por eso el alma sensible puede comprensiblemente mirar alrededor de su casa con horror si ve estanterías vacías mirándolo, o ninguna estantería en absoluto.
Al fin y al cabo, cuando recibimos invitados, sobre todo por primera vez, siguiendo la decoración de nuestra vivienda, lo primero que generalmente llama su atención son las espinas que sobresalen de nuestros estantes. Se puede juzgar a un hombre por lo que lee, ¿no es así?
¿O podemos? En verdad, lo único que revela este ejercicio visual son qué libros ha comprado, heredado o recibido como regalo el dueño de la casa. En realidad no nos dice cuáles ha leído. Especialmente cuando la mera posesión de libros puede ser en sí misma una declaración social o una muleta psicológica. El hombre ignorante puede tener estantes estériles, pero el hombre sabio —o el hombre que se considera sabio— puede corregir en exceso sobrecargando sus estantes con filas y filas de tomos cuidadosamente catalogados que compró con orgullo pero que nunca consulta.
Es precisamente este fenómeno del ‘relleno de bibliotecas’ contra el que Séneca advierte a su amigo Lucilio, en la primera de sus cartas sobre literatura:
“En consecuencia, como no puedes leer todos los libros que puedas poseer, basta con poseer sólo tantos libros como puedas leer. “Pero,” respondes, “deseo sumergirme primero en un libro y luego en otro.” Os digo que es señal de un apetito demasiado agradable jugar con muchos platos; porque cuando son múltiples y variados, empalagosos pero no nutren”
Séneca, Sobre la discursividad en la lectura, 3-4
Aquellos de nosotros que amamos los libros y amamos la lectura estamos entre los peores infractores en este sentido. Vemos un título encantador, una portada bellamente ilustrada o incluso el nombre del autor y estamos vendidos. Esto en sí mismo es, por supuesto, uno de los vicios más saludables e inofensivos, como lo ejemplifica esta publicación encantadoramente identificable que recientemente se volvió viral:

Esto no pretende ‘refutar’ en absoluto el sentimiento bien intencionado de Denise (particularmente porque ella lo califica con “inmediatamente”). Pero parafraseando a Séneca, terminar nuestra floreciente relación con dichos libros en el momento en que regresamos a casa es como pedir un buen plato en un restaurante sólo para levantarnos e irnos una vez que llega. En realidad no hemos ganado nada con este ejercicio y el libro bien podría ser un pisapapeles.
Un fenómeno adyacente es derrochar dinero en muchos libros y, de hecho, abrirlos, pero sólo sumergirnos brevemente antes de distraernos con el siguiente. Para el culpable, Séneca tiene estas palabras:
“Sin embargo, tenga cuidado de que esta lectura de muchos autores y libros de todo tipo no tienda a hacerlo discursivo e inestable. Debes permanecer entre un número limitado de maestros pensadores y digerir sus obras si quieres derivar ideas que se afiancen en tu mente. En todas partes no significa ninguna. Cuando una persona pasa todo su tiempo viajando al extranjero, termina teniendo muchos conocidos, pero ningún amigo. Y lo mismo debe aplicarse a los hombres que no buscan conocer íntimamente a ningún autor, sino que los visitan a todos de manera apresurada y apresurada. Los alimentos no sirven de nada y no se asimilan al cuerpo si salen del estómago tan pronto como se comen; nada dificulta tanto la curación como el cambio frecuente de medicamento; ninguna herida sanará cuando se prueba un ungüento tras otro; las plantas que a menudo se mueven nunca pueden crecer fuertes. No hay nada tan eficaz que pueda ser útil mientras se desplaza. Y al leer mis libros hay distracción.”
Séneca, Sobre la discursividad en la lectura, 2-3
“En todas partes significa en ninguna parte”. Ya sea porque nuestra capacidad de atención simplemente no está a la altura de pensar en un solo libro, o por un sentimiento de culpa por nuestro gasto desbocado que nos ha convencido de que debemos recurrir constantemente a tantos rincones de nuestros estantes como sea posible, el resultado es el mismo. Pedimos un plato majestuoso preparado con amor e ideado por las raíces más profundas de la tradición, sólo para devorarlo y limpiar inmediatamente el paladar con el siguiente.
No debemos, pues, caer en la trampa subconsciente que nos convence de que el simple hecho de poseer un libro es, de algún modo, un atajo hacia su sabiduría. Es posible que hayas comprado una casa con jardín, pero a menos que tomes la paleta y te ensucies los dedos, brotarán malas hierbas donde soñaste con flores.
Aquí volvemos a esa cultura del skimming, y posiblemente a su consecuencia más tóxica…
Cuidado ‘Cita Cultura’

El recorrido por las tabernas, Josef Wagner-Höhenberg, en 1938
De manera similar a la manera en que organizamos nuestras estanterías para engañarnos a nosotros mismos o a nuestros visitantes, somos terriblemente propensos a utilizar citas para ‘apoyar’ artificialmente la imagen de nuestra sabiduría.
En la segunda carta de Séneca sobre el tema, aconseja a Lucilio que tenga cuidado con el fenómeno que no es menos común en nuestros tiempos, particularmente entre los lectores altamente educados — tratar los libros como una mina de citas:
“Hay irregularidades, ya sabes, cuando algunos objetos se elevan notoriamente por encima de otros. Un solo árbol no es destacable si todo el bosque se eleva a la misma altura. La poesía está repleta de expresiones de este tipo, al igual que la historia”
Séneca, Sobre la inutilidad de las máximas de aprendizaje, 1
Podría decirse que este es un problema aún más pronunciado hoy en día, cuando ‘frases ingeniosas’ y ‘gotchas’ pueden elevar o destruir a un hombre en minutos. El problema es cuando esto se extiende a nuestra lectura y nos encontramos corriendo impacientes hacia líneas que ya estábamos buscando. En esencia, estamos tratando de tomar un atajo hacia la sabiduría que no hemos ‘ganado’ acompañando al autor en su argumento. Estamos aplicando el método industrial al arte.
Sin embargo, una manifestación especialmente grave de la ‘cultura de las citas’ es cuando las citas erróneas suplantan las palabras originales en la imaginación popular. Generalmente esto sucede cuando generaciones de personas que habían escuchado la frase pero no estaban familiarizadas con el material original, por deseo de impresionar socialmente, la calzaron torpemente en contextos incorrectos. Peor aún es cuando las palabras mismas han cambiado ligeramente pero han cambiado totalmente su significado.
Por poner sólo un ejemplo, es casi seguro que has oído la siguiente expresión al menos una vez:
“El poder corrompe. El poder absoluto corrompe absolutamente”
Se utiliza comúnmente como una frase ‘de un solo éxito’ para cerrar cualquier conversación sobre dinámicas de poder, especialmente en política. Sin embargo, hay un pequeño problema.
Consideremos la fuente real de esta cita — una carta de 1887 de Lord Acton al arzobispo Mandell Creighton:

A primera vista, puede que no parezca que haya mucha diferencia. Pero hay una diferencia crítica que separa la línea de Acton del cliché. Decimos que el poder corrompe. Para Acton, sin embargo, el poder tendía a corromper. Por lo tanto, un condicional se ha transformado en absoluto. Para Acton, la corrupción era algo de lo que un hombre debía tener cuidado, pero que podía evitar cultivando el buen carácter. Sin embargo, aquellos que lo citan erróneamente —conscientemente o no— implican que todos los hombres tienen la garantía de corromperse si aspiran al poder. Una advertencia saludable se ha transformado en nihilismo cínico.
Una digestión adecuada de Acton sugeriría que los hombres buenos deberían buscar poder para mantener alejados a los corruptibles. Sin embargo, el cliché haría que todos los hombres se mantuvieran alejados de la autoridad. Entonces, ¿por qué tratamos el cliché como una sabiduría digna de mención? Como Acton no lo dijo, lo único que queda es ‘Porque es un dicho famoso, así que debe ser correcto’. En otras palabras, la falacia ‘de apelar a la autoridad’. Pensemos, por así decirlo, cuántas veces se ha utilizado esta cita errónea en el discurso moderno y con qué facilidad se puede falsificar la sabiduría cuando se la subcontrata a otros.
Por lo tanto, el sabio Séneca le dice a Lucilio que si bien puede recomendar las obras de otros pensadores y escritores, no simplemente le proporcionará una lista de citas:
“Por lo tanto, no tenemos ‘productos de escaparate’, ni engañamos al comprador de tal manera que, si entra en nuestra tienda, no encuentre nada excepto lo que se exhibe en el escaparate. Permitimos que los propios compradores obtengan sus muestras en cualquier lugar que deseen”
Séneca, Sobre la inutilidad de las máximas de aprendizaje, 3
Así como el mero hecho de poseer libros no significa que podamos llamarnos conocedores de su contenido, tampoco podemos engañarnos pensando que la capacidad de recitar una cita significa que realmente entendemos la sabiduría que hay detrás de ella. Al igual que con Acton, en algunos casos buscar citas rápidamente puede ser peor que no leerlas en absoluto.
Entonces, si acumular grandes cantidades de libros y hojearlos no es el camino, ¿qué lo es? Es posible que en este punto tengas miedo de que el ‘camino correcto’ simplemente sea más caro y requiera más tiempo.
Pero no temas, porque el consejo de Séneca te ahorrará tiempo y dinero, y garantizará que tus libros dejen de ser gastos puntuales y comiencen a brindarte un retorno de inversión duradero…































































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