De manera
que aquí sería cuestión de ocuparse del cuerpo de los dioses, de
un cuerpo del que hablan las narraciones míticas pero que se deja
ver ante todo en los objetos groseros que chocaron a primera vista a
la sensibilidad europea y cristiana. Ese cuerpo es el objeto de un
culto que a veces pone el acento en la materialidad bruta, a veces en
cambio, en su carácter casi orgánico, por más que el dios mismo
sea tratado tanto como una presencia singular enteramente
identificada con el objeto que lo representa, tanto como potencia de
relación (relación con sus otras actualizaciones, con los demás
dioses, con los hombres en general o con ciertos hombres en
particular). https://t.me/c/2216243895/32903
La primera condición de la bondad humana es tener algo que amar; la segunda, tener algo que venerar.
GEORGE ELIOT
La religión es un intento de hallar significado a los acontecimientos, no una teoría que pretende explicar el universo.
JOHN GRAY
Las creencias religiosas no son verdades universales, sino comunitarias, y sirven para guiar vidas antes que para describir hechos. Expresan el significado de pertenecer a una comunidad y ser fiel a sus valores.
DON CUPITT
Los sistemas de creencias contienen casi siempre un relato de cómo se creó el mundo físico, de cómo aparecieron los humanos en él y de cómo deberían habitarlo estos últimos y los demás seres vivos. Sin embargo, por regla general, las historias y sus rituales asociados van mucho más allá: dicen a los miembros del grupo cómo deben comportarse unos con otros y, de manera decisiva, también abordan el futuro: esos aspectos de la sociedad que perdurarán mientras las generaciones posteriores perecen y se suceden; abarcan, pues, a los vivos, a los muertos y a los que todavía no han nacido, en un continuo relato de pertenencia.
Taxonomía mítica
El cuerpo siempre se concibe como una parte del espacio natural y, por lo tanto, lo mismo que todo objeto del mundo exterior, del cuerpo pueden ser socializados, divinizados, simbolizados; además, los diferentes componentes psíquicos y energéticos de la persona están incorporados en él, aunque esta expresión traduce mal las concepciones locales que, como no son dualistas, no presentan la actividad psíquica y la corporeidad como derivadas de una relación de contenido y continente. En todos los casos de figuración, los diferentes órganos del cuerpo se conciben como autónomos y dotados de una vida propia más que como objetos.
Objetos de los dioses
Todo lenguaje es simbólico, porque establece una relación entre las palabras. Y es simbólico también porque une a todos aquellos que lo utilizan. La relación que se ha de establecer del vudú con su sacerdote no es una relación de representación sino que se trata de una relación de dependencia recíproca; por lo menos se la presenta como tal tanto en el plano intelectual como en el plano de los hechos; El vudú es vudú de -un grupo. Lo simboliza: cierto número de individuos se reconocen en él y tienen en común el hecho de practicar su culto; en una misma aldea grupos distintos de fieles rinden culto a sus vudúes respectivos; pero cada individuo reconoce la legitimidad de los otros vudúes y puede rendirles homenaje; además todo individuo sabe que en algún momento podrá ser llamado por un vudú diferente de los de su linaje para que le rinda un culto especial. Es asi, como el vudú “representa” al grupo y puede afirmarse que el grupo se representa en el vudú, en el seno del grupo hay quienes se ocupan de cuidar al dios y quienes son simples fieles. Los que se ocupan del dios, lo hacen en diversos conceptos. Los iniciados se distinguen de los no iniciados; el sistema de las diferencias sociales encuentra así la ocasión de expresarse y de manifestarse en las prácticas suscitadas y regidas por la presencia masiva y localizada de los vudúes. El vudú representa, identifica, unifica y, en el interior de lo que unifica, distingue y discrimina.
Economía política de las mercancías religiosas
Capítulo 1. Magia y misterios en la BNE : fantasmas, libros mágicos y brujería

La relación del hombre con los signos estapresente de un modo evidente en las manifestaciones de las religiones. La interpretación y la adivinación son un ele mento primordial en ella y está vinculada la arbitrariedad del significado.
La idea de Burkert es que si bien los signos suponen una mediación entre el mundo y los individuos –de cualquier
especie–, en el caso del hombre esta relación adquiere un carácter creador debido a la arbitrariedad del significado, lo que obliga a postular la posibilidad de convertir cualquier señal en signo. Para Burkert esto permite la divinización de los elementos naturales, que son capaces de “hablarnos”. La analogía del lenguaje no es baladí, pues es el leguaje la forma en la que se traducen todos los signos, de este modo podemos escuchar “la voz de la naturaleza”.
Orígenes y simbología de lo sagrado en el pensamiento de Rudolf Otto
Juan Pablo Guacaneme
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Vernant, Jean Pierre.
El Universo, Los Dioses,
Los Hombres.
El Relato De Los Mitos Griegos
Jean-Pierre Vernant cuenta los mitos de la Grecia antigua, evoca los orígenes del universo, la guerra de los dioses y las relaciones que la humanidad no ha dejado de mantener con lo divino. Desde la castración de Urano a las artimañas de Zeus, desde la invención de la mujer al viaje de Ulises, desde las aventuras de Europa al destino cojitranco de Edipo y a la persecución de las Gorgonas, el autor presta nueva voz a estos viejos mitos siempre vivos. Jean-Pierre Vernant, que ha consagrado su vida a la mitología griega, nos permite así descifrar mejor su sentido a menudo múltiple. La originalidad de este libro estriba en la coincidencia entre el narrador y el sabio.
Vernant escribe en el prefacio: «En este libro, me complacía darle al lector, directamente, de boca a oreja, algo de aquel universo griego al que me he dedicado y cuya supervivencia en cada uno de nosotros se me antoja, en el mundo actual, más necesaria que nunca. Me gustaba también que esa herencia le llegara oralmente, a la manera de lo que Platón denomina “fábulas de nodriza”, a la manera de lo que se transmite de una generación a la siguiente al margen de cualquier enseñanza oficial. (...) He intentado explicar cómo podría seguir perpetuándose la tradición de esos mitos, la voz que, en otros tiempos, durante siglos, se dirigía directamente a los oyentes griegos. Quería que, ahora callada, hablara de nuevo a los lectores actuales, y que, al menos en algunas páginas de este libro -¡ojalá lo haya conseguido!-, fuera la misma, a modo de eco, la que resonara.»
Jean-Pierre Vernant es profesor honorario en el Collége de France y uno de los mayores helenistas del siglo, con extraordinario prestigio académico. Entre sus libros publicados en español figuran Mito y tragedia en la Grecia antigua (en colaboración con Pierre Vidal-Naquet), Mito y pensamiento en la Grecia antigua, Mito y religión en la Grecia antigua, Mito y sociedad en la Grecia antigua y Los orígenes del pensamiento griego.
Hierofanía (del griego hieros (ἱερός) = sagrado y faneia
(φαίνειν)= manifestar) es el acto de
manifestación de lo sagrado, conocido también entre los
hinduistas y budistas con la
palabra de la lengua sánscrita darśana, y, en la forma más
concreta de manifestación de un
dios, deidad o numen, se denomina teofanía.
El término fue acuñado por Mircea Eliade, en su obra "Tratado de historia de las religiones", para referirse a una toma de consciencia de la existencia de lo sagrado, cuando éste se manifiesta a través de los objetos de nuestro cosmos habitual como algo completamente opuesto al mundo profano (véase misticismo).
Para traducir el acto de manifestación de lo sagrado, Eliade propone el término «hierofanía», que es preciso, ya que se refiere únicamente a aquello que corresponde a lo sagrado que se nos muestra.
Las hierofanías pueden ser de forma simple o complejas. Las simples son cuando se manifiestan a través de objetos, tales como una piedra, un anillo, una espada o un río. Las complejas ocurren cuando estas se manifiestan mediante un complejo y largo proceso, por ejemplo, el surgimiento del cristianismo.1
hierofanía
Del gr. ἱερός hierós 'de origen divino, sagrado' y -φάνεια -pháneia 'manifestación'; cf. fr. hiérophanie.
1. f. Manifestación de lo sagrado en una realidad profana.
2. f. Persona o cosa en la que se manifiesta lo sagrado. El dalái lama es una hierofanía de Buda. La sagrada forma es una hierofanía católica.
https://encyclopaedia.herdereditorial.com/wiki/Recurso:Mi
rcea_Eliade:_la_hierofan%C3%ADa
Hierofanías uránicas
Son manifestaciones sagradas de un ser divino, supremo, celeste, creador y fecundador de la tierra por medio de la lluvia. Usualmente, los seres divinos con estas características, comparten también tres elementos comunes: la inaccesibilidad, al encontrarse en lo alto; lo ilimitado, lo infinito, así como el cielo; y, por último, la omnisciencia, pues desde lo alto pueden observar todo lo que acontece en el plano terrenal.
Uno de los ejemplos más representativos de divinidades uránicas es Zeus, dios griego de los cielos, de la tormenta y fecundador, por medio del rayo y las lluvias, necesarias para conseguir buenas cosechas. Es él quien encarna dos de los mitos que mejor representan las hierofanías uránicas, el relato de Europa y el de Dánae, pues en uno se transforma en toro y en el otro, en lluvia dorada, ambos símbolos son representativos de esta categoría hierfánica.
Hierofanías solares
A diferencia de las anteriores, los dioses solares se representan como líderes autócratas con poderío, pero no cuentan con la característica creadora, sino que más bien se encuentran a las órdenes de la divinidad celeste; sin embargo, en ocasiones la deidad solar puede llegar a suplantar a la uránica. Estas hierofanías están asociadas a cultos cerrados y prácticamente exclusivos para personas privilegiadas, usualmente perteneciente a la realeza. Un ejemplo de esto se puede encontrar en el Antiguo Egipto, donde se decía que los faraones descendían de Amón-Ra, el dios solar.
Hierofanías selénicas
Contrario al sol, que siempre se mantiene sin cambio alguno, la luna crece, decrece, desaparece y aparece, es por esta razón que simboliza claramente a lo cíclico, lo que conlleva una relación intrínseca con el nacimiento, la muerte y el renacimiento, que también son concebidos como ciclos. Otra disimilitud que presenta esta hierofanía a comparación de las solares, es que los cultos eran más abiertos e inclusive incluía a las mujeres.
La luna ha estado asociada al agua, las lluvias, el océano, las mareas, la fecundidad, la vegetación y los animales, la muerte y el renacimiento, desde el momento en el que surgió la agricultura; además, el común denominador de todas esas temáticas enlistadas es nada más que el devenir cíclico. Cabe destacar que el renacimiento se ha relacionado con la tierra, pues se cree que aquellos que han muerto vivirán bajo esta; así que, no es de extrañar que algunas deidades lunares sean a su vez, ctónicas. Otro símbolo de las hierofanías selénicas es la serpiente, es por distintas razones que se hace esta asociación, sin embargo, dos de las más importantes es que no solo esta vive y se arrastra por la tierra, que como se vio es también un elemento selénico, sino que también ejemplifica el devenir cíclico al “morir” y “renacer” cuando muda de piel. Un ejemplo representativo de una divinidad lunar es Hécate, a quien se le personifica como una triada, que puede significar tanto las tres fases lunares (crecimiento, decrecimiento, desaparición) o el triple dominio cósmico (cielo, tierra e infierno).
Hierofanías acuáticas
El agua no solo es símbolo de las hierofanías uránicas, por su valor fecundador y de las selénicas, por su carácter cíclico, sino que también es la piedra angular de las hierofanías acuáticas, pues se le adjudica una facultad de creadora, ya que es fuente y origen de toda la vida que habite en la tierra, pero también está viva, es regeneradora, purificadora y la llave para alcanzar la inmortalidad. Un ejemplo muy claro de los rasgos regeneradores y purificadores son los mitos sobre el diluvio, pues estos relatos comparten la generalidad de una humanidad pecadora, por lo que las divinidades envían un diluvio hasta que las tierras queden cubiertas y la humanidad perezca, pero aquellos que no mueren, renacen purificados de todo pecado al surgir de las aguas. Es entonces que se puede aducir que el agua es un modelo de la coincidentia oppositorum (coincidencia de los opuestos), pues es creadora de vida, pero también es capaz de la aniquilación.
Hierofanías líticas
Las rocas en bruto contienen dentro de sí rasgos de androginia, pero una vez que la misma se talla y se pule puede obtener dos posibles formas: cónica (fálica) o cúbica (vaginal). Asimismo, los meteoritos son usualmente relacionados con aspectos tanto uránicos como telúricos. Por otra parte, por medio de las piedras funerarias, el alma del difunto habita dentro de la piedra, lo que permite proteger a los vivos de las acciones que pueda ejercer el fallecido. Así pues, las rocas poseían rasgos protectores contra la adversidad y lo maligno, un ejemplo de esto es la herma griega.
Hierofanías vegetales
Las hierofanías vegetales están usualmente representadas por un árbol, el cual es una alegoría del cosmos, de la vida, pues estos están asociados con la fuerza y renovación o regeneración. Existen varios mitos en los que se toma al árbol como el centro del mundo, que enlaza el cielo, la tierra y el infierno, un ejemplo de este es el yggdrasil. Así pues, al igual que las hierofanías acuáticas, estas también son signo de la inmortalidad.
Hierofanías telúricas
La tierra siempre es y ha sido concebida como madre y, por tanto, fecunda y fértil. La tierra al ser madre, creadora y el mundo en sí misma, congrega todas las expresiones sagradas, por lo que todas las hierofanías anteriormente citadas confluyen en ella. Por esto, es que presenta asimismo una coincidentia oppositorum, pues tiene estos rasgos de madre tierna, pero también, de destructora, es creadora de vida, pero acoge en su seno a los muertos para que renazcan en ella. En la mitología griega, es Gea la madre tierra y fue ella quien engendró a Urano, el cielo, pero esta hierogamia pasó a ser reemplazada por Zeus y Hera; en ambas instancias, estas diosas contienen características telúricas.
OBJETOS DE LO SAGRADO: LA HIEROFANÍA
DE LA
EXISTENCIA A TRAVÉS DEL RITUAL EN
GUADALUPE
DUEÑAS
https://www.jovenesenlaciencia.ugto.mx/index.php/jovenes
enlaciencia/article/view/1256/881
TEOFANIA
griego, aparición divina. Manifestación visible y corpórea de una
deidad o mediante fenómenos naturales. Hay varios casos de
apariciones, como el Jacob que dijo que había visto a Dios cara a
cara, y tuvo la vida a salvo, Gn 32, 31, cuando luchó contra Dios una
noche. El sitio del encuentro lo llamó Penuel, que quiere decir faz
de Dios, Gn 7, 16. Antiguamente se creía que al ver a Dios la persona
moría. Teófilo, griego amado de Dios, Amadeo. Personaje ilustre a
quien Lucas dedicó el evangelio y el libro de los Hechos de los
Apóstoles, Lc 1, 3; Hch 1, 1. Como lo dedica con el título de
Excelentísimo, se supone que era un hombre de elevada posición,
tal vez un funcionario romano, que era respetado por Lucas.
https://www.biblia.work/diccionarios/teofania/
"El más famoso de los historiadores de las religiones, Mircea Eliade,
examina en este libro el problema de la actualidad de lo religioso en
el mundo de hoy. Y para ello se remonta a la existencia sacralizada
del hombre primitivo y tradicional, ofreciéndonos un resumen de
los estudios que él mismo ha realizado sobre estos fenómenos: el
espacio y el tiempo sagrados, los mitos, la religión cósmica... ¿Es la
religiosidad una estructura última de la conciencia que no depende
de las innumerables y efímeras oposiciones entre «sagrado» y
«profano»? ¿En qué medida una existencia radicalmente
secularizada, sin Dios ni dioses, puede constituir el punto de partida
de un nuevo tipo de «religión»? El autor subraya, sobre todo, el
empobrecimiento que ha traído consigo la secularización del
comportamiento religioso. Y su libro, por tanto, acaba siendo tanto
una introducción general a la historia de las religiones como una
descripción de las modalidades de lo sagrado y de la situación del
hombre en un mundo cargado de valores religiosos."
IMÁGENES DE DIOS. LA FILOSOFÍA ANTE EL LENGUAJE RELIGIOSO
Juan Antonio Estrada
"Las imágenes de Dios constituyen el núcleo del lenguaje religioso. Al poner en relación a Dios con los problemas y preocupaciones humanos, surge una motivación e inspiración que moviliza y fascina. La filosofía no sólo tiene como misión el diálogo con los distintos saberes y lenguajes, sino también su evaluación y crítica, analizando sus presupuestos, fines y consecuencias.
En este volumen se analizan las imágenes de Dios en relación con el monoteísmo y el politeísmo, la violencia, la pluralidad de religiones, la política, el nacionalismo, el nihilismo, el mal y la metafísica, así como los mismos lenguajes de la filosofía y de la ciencia. La ambigüedad de las imágenes religiosas, la tendencia a confundir a Dios con sus representaciones, la manipulación de Dios en la religión y en la sociedad, son algunas de las temáticas que se abordan. Especial incidencia tiene el problema de la violencia y sus raíces religiosas, al que se dedican varios trabajos, que ha cobrado trágica actualidad con el resurgir de los fundamentalismos e integrismos que se legitiman apelando a Dios. De ahí la importancia de una actitud crítica y racional, ya que la razón no lo es todo pero debe estar en todas partes so pena de fanatismos irracionales. Esto es lo que se pretende con estos trabajos, que apelan por igual a la crítica ilustrada y a la sospecha y el discernimiento en las tradiciones religiosas."
En 'El dios de los brujos', la doctora Murray revela el origen paleolítico de la deidad más antigua conocida hasta hoy: un dios astado, relacionado con la fertilidad masculina, cuyo culto se difundió prácticamente en todo el mundo antiguo, atravesó la Edad Media, el Renacimiento y subsiste en la actualidad a través de variadas prácticas religiosas, muy en especial cuando los antiguos ritos se empalman con las festividades cristianas. Cuestionada en su tiempo, actualmente su obra se considera fundamental en materia de antropología de las religiones.
Sin duda una de las mujeres más notables de su generación, Murray fue antropóloga, arqueóloga y egiptóloga destacada, además de sufragista. En los años veinte empezó a elaborar sus teorías sobre los orígenes y el desarrollo de la demonización de las creencias paganas, fenómeno que culminó en las cacerías de brujas. Nació en Calcuta en 1863 y murió cien años más tarde."
HISTORIA Y LITERATURA: MARAVILLAS, MAGIA Y MILAGROS EN EL OCCIDENTE MEDIEVAL
Durante siglos, la mitología clásica sirvió de intermediario para conectar las diferentes artes y afirmarlas en la sociedad1. Establecía un vínculo entre el arte visual y la literatura, y a menudo las interpretaciones de los eruditos humanistas proporcionaban tema a poetas, pintores y escultores por igual. Esta tradición se basó, sobre todo, en el supremo valor literario y artístico asignado a la cultura antigua; aunque estaba claro que los temas literales eran los dioses paganos y los héroes no cristianos, sus hazañas se alegorizaban, de modo que una escena de violación mitológica podía sugerir diversos significados profundos y convertirse en tema adecuado para la literatura y el arte.
El libro se compone de seis capítulos en los que Mircea Eliade realiza un recorrido desde el Tótem y Tabú de Freud hasta los rituales sexuales repletos de simbolismo sagrado y mágico.
I. Las modas culturales y la historia de las religiones
II: El mundo, la ciudad y la casa
III. Las mitologías de la muerte: una introducción
IV. Lo oculto y el mundo moderno
V. Algunas observaciones sobre la brujería moderna
VI. Espíritu, luz y simiente
"Las imágenes de Dios constituyen el núcleo del lenguaje religioso. Al poner en relación a Dios con los problemas y preocupaciones humanos, surge una motivación e inspiración que moviliza y fascina. La filosofía no sólo tiene como misión el diálogo con los distintos saberes y lenguajes, sino también su evaluación y crítica, analizando sus presupuestos, fines y consecuencias.
La literatura y los dioses ( LIBRO)
https://drive.google.com/file/d/1S_ZE7AIl7e6XteKK1fCHVrJd0EvF-qdW/view
LA INVENCIÓN DE LA MUERTE: ENSAYO SOBRE EL DECESO HUMANO Y LOS ORÍGENES DE LA RELIGIÓN
ROBERTO MARTÍNEZ
¿Es el conocimiento de la muerte el que da origen a la religión? Esta fue la problemática que se planteó Agustín de Hipona hace más de mil quinientos años, la misma que fue recuperada en el siglo XIX por eruditos de la talla de Tylor, Marx y Freud, y que terminó siendo abandonada sin respuesta por los estudiosos de la segunda mitad del siglo XX. Éste es el tema de la presente obra.
El recorrido da inicio con el entendimiento del deceso en el mundo animal y las infancias más tempranas, es decir, donde las complejas culturas que caracterizan a nuestra especie no se encuentran plenamente formalizadas. En el polo opuesto se construye una breve discusión acerca de la unidad y la diversidad de respuestas ante la muerte observables en las sociedades de las que se tiene registro histórico o etnográfico.
Se discuten, a continuación, las diferentes evidencias de conducta mortuoria y ritualidad que pueden encontrarse a lo largo de la evolución, desde la época de los australopitécidos, hace dos millones de años, hasta el Paleolítico Superior y el poblamiento de América.
Lo que se nota reiteradamente es que, aun cuando esporádicamente puedan registrarse comportamientos rituales asociados al fallecimiento, éstos no parecen ocurrir sistemáticamente sino hasta los momentos en que se volvió más relevante la diferenciación social. Dicho de otro modo, la apuesta de este libro es que, para que la muerte cobrara importancia en los orígenes de la religión, no fue suficiente el desarrollo de la mente, hubo de requerirse, sobre todo, de una de revolución social.
Gándara, Alejandro. Las primeras palabras de la creación: El lenguaje como revelación y límite. [1998].
En Las primeras palabras de la creación, el escritor y ensayista Alejandro Gándara nos ofrece una profunda y poética meditación que se sitúa en la intersección de la filosofía, la teología y el misticismo. Publicado en 1998, este libro no es un simple comentario del Génesis. Es un análisis riguroso que busca desentrañar el misterio del lenguaje como la fuerza primordial que da forma al cosmos y a la conciencia humana. Gándara argumenta que el acto de la creación no es un simple hecho físico, sino un acto lingüístico, una revelación en la que la palabra se convierte en el vehículo del ser.
La tesis central de Gándara es que el lenguaje es nuestro vínculo más íntimo con el misterio. El autor se adentra en el relato bíblico de la creación ("Hágase la luz"), revelando que la palabra no es un simple sonido, sino una fuerza generativa que separa el orden del caos. El libro es una profunda meditación sobre la relación entre el lenguaje y el silencio, el nombrar y el ser. Gándara explora la noción de que, al nombrar las cosas, el ser humano no solo las define, sino que también las crea en un sentido profundo. El lenguaje, en este sentido, es la herramienta que nos permite participar en el acto de la creación.
El libro está estructurado como una serie de reflexiones que abordan el papel del nombre y del verbo en la construcción de la realidad. Gándara se adentra en la filosofía del lenguaje, explorando la figura de la poesía como la forma más pura de expresión, el lugar donde el lenguaje se acerca a su origen. El autor también aborda la relación entre el lenguaje y el olvido, revelando que el silencio no es la ausencia de la palabra, sino el espacio donde el lenguaje se regenera
Hofmann, Albert.
El camino a Eleusis: El reencuentro con el misterio. [1978, 2014].
En El camino a Eleusis, Albert Hofmann, el químico suizo mundialmente conocido por haber sintetizado el LSD, se une al clasicista R. Gordon Wasson y al mitógrafo Carl A. P. Ruck para ofrecer una de las exploraciones más audaces y multidisciplinares de la historia de la religión. Publicado originalmente en 1978, este libro no es un simple recuento histórico. Es una hipótesis revolucionaria que se sitúa en la intersección de la química, la botánica, la mitología y la historia antigua, argumentando que los famosos Misterios de Eleusis —los ritos de iniciación más importantes de la antigua Grecia, celebrados durante dos mil años en honor a las diosas Deméter y Perséfone— se basaban en la ingestión de una sustancia psicoactiva.
La tesis central del libro es un intento de resolver el enigma de Eleusis. Los autores parten de la premisa de que la experiencia mística y transformadora que los iniciados describían, y que estaba prohibido revelar bajo pena de muerte, no podía ser producto de la simple sugestión o la meditación. Hofmann, el químico, aporta la pieza clave: la identificación de una sustancia, el kykeon (la bebida ritual consumida por los iniciados), que pudo haber contenido alcaloides ergóticos derivados de un hongo parásito del cereal (el cornezuelo de centeno), un pariente natural de la molécula de LSD. Esta sustancia, según la hipótesis, habría inducido las visiones y el éxtasis que garantizaban a los iniciados la superación del miedo a la muerte y la promesa de una vida futura.
El libro está estructurado como una profunda colaboración interdisciplinaria. Wasson, el micólogo, explora la historia del uso ritual de los hongos en diversas culturas, estableciendo un contexto antropológico para la tesis. Ruck, el clasicista, se sumerge en los textos homéricos, las fuentes y los vestigios arqueológicos para interpretar el simbolismo del ritual, la figura del kykeon y las descripciones de la experiencia iniciática, sugiriendo que la "visión" era la clave de la promesa de Eleusis
Montero, Santiago. Diccionario de Adivinos, Magos y Astrólogos de la Antigüedad. [1997].
En Diccionario de Adivinos, Magos y Astrólogos de la Antigüedad, el historiador Santiago Montero nos ofrece una obra de referencia esencial que se adentra en las corrientes intelectuales, religiosas y sociales que operaron en el margen de la filosofía y la religión pública del mundo grecorromano. Publicado en 1997, este libro no es una simple lista de nombres. Es una monografía prosopográfica y cultural que busca desmantelar los prejuicios modernos que etiquetan estos saberes como meras "supersticiones", argumentando que la adivinación, la magia y la astrología fueron sistemas de conocimiento, consuelo y poder que se integraron de forma compleja en la vida política y social de la Antigüedad.
I. La Cosmología de la Predicción y la Tesis de la Necesidad
La tesis central de Montero es la necesidad funcional del saber oculto en una sociedad que creía en la intervención constante de lo divino y en el determinismo cósmico. El libro es una profunda meditación sobre la relación entre el hombre y el destino (Fatum). La adivinación (a través de oráculos, augurios, sueños o la lectura de entrañas) no era un simple fraude. Era una tecnología de la información que buscaba reducir la incertidumbre ante la guerra, la enfermedad o la sucesión política.
El libro está estructurado como un diccionario de figuras y prácticas, lo que permite una aproximación detallada a:
Adivinos e Intérpretes: El análisis de los Oráculos (Delfos, Dídima) y la figura de los Augures y Arúspices (los que interpretaban el vuelo de las aves y las entrañas de los animales), que eran esenciales para la toma de decisiones públicas en Roma.
Magia y Rituales: La exploración de la magia práctica (magia en latín) y la distinción entre la magia blanca (curación, amor) y la magia negra (maldiciones, defixiones). El autor subraya que la magia era, en esencia, un acto ritual que buscaba forzar la voluntad de los dioses o los demonios.
II. La Astrología y la Infiltración en la Esfera Pública
El valor doctoral de la obra reside en el análisis de la astrología, que fue el sistema de conocimiento esotérico más influyente en el Imperio romano. Montero explora la creencia en que los astros (los planetas y las constelaciones) no solo influían, sino que determinaban el carácter y el destino del individuo (el horóscopo). .
El Astrólogo y el Emperador: El libro demuestra que, a pesar de las persecuciones periódicas por parte del Estado (que temía las predicciones sobre la muerte del emperador), los astrólogos gozaron de un enorme prestigio y fueron consejeros indispensables en las cortes imperiales. El destino del Estado se leía en los astros.
La Lucha de Clases: El autor explora el uso de la astrología como una herramienta de consuelo para las masas (la promesa de un destino mejor) y como una herramienta de poder para las élites.
Michael Pastoureau
Una Historia Simbólica De La Edad Media Occidental
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En Una historia simbólica de la Edad Media occidental, el historiador francés Michel Pastoureau nos ofrece un análisis lúcido y riguroso sobre la naturaleza y la función de la simbología en el mundo medieval. Publicado por Katz en 2006, este libro es un texto de referencia que se ha consolidado como un manual para estudiantes y especialistas. Pastoureau, con su vasto conocimiento de las fuentes clásicas y medievales, se aleja de una visión simple de la historia como un simple relato de eventos para presentarla como un «proceso» complejo que, al estar ligado a la política, la economía y la cultura, nos invita a una profunda reflexión sobre las bases del conocimiento. Es una obra que nos ayuda a comprender por qué la simbología, a pesar de sus desafíos, es una de las fuerzas más importantes del mundo medieval.
El libro está estructurado en una serie de reflexiones que abordan las bases de la historia simbólica. Pastoureau comienza con un análisis del concepto de «símbolo», mostrando que el símbolo no es un simple fenómeno, sino una forma de dar un sentido al mundo. El autor explora la figura del «color» y de su relación con la simbología, mostrando que el color, al ser una forma de dar un sentido al mundo, se convierte en la base de la cultura. Un punto central de la obra es la exploración de la relación entre la simbología y la «ética», mostrando que la ética, al ser una forma de dar un sentido a las relaciones sociales, se convierte en la base de la moral. Finalmente, el libro aborda la figura de la «sociedad» medieval, que, en la visión de Pastoureau, es una forma de vida que se basa en la autorganización, una forma de vida que tiene la capacidad de reproducirse y de transformarse. Una historia simbólica de la Edad Media occidental es una obra indispensable para estudiantes y especialistas de la historia, la sociología y la filosofía. La edición de Katz de 2006 es un valioso aporte que se ha consolidado como un texto de referencia en la academia hispanohablante. El libro es un recordatorio de que la historia, a pesar de su aparente frialdad, es una forma de dar un sentido a la vida.
Arquitectura según Dios - Babel resurgente
Kyle Dugdale
¿Qué impacto ha tenido en la arquitectura el acontecimiento que Nietzsche denominó la muerte de Dios? ¿Qué edificio ejemplifica el impacto de esta convulsión metafísica en las construcciones físicas de la modernidad?
La fábula de Uriel Birnbaum en la que un emperador encarga a un arquitecto la construcción del cielo en la tierra, la crítica arquitectónica de Peter Sloterdijk, la historia bíblica de la Torre de Babel, los acontecimientos históricos del siglo XX y otros enfoques intelectuales constituyen los puntos de partida para una reflexión crítica sobre el modernismo temprano, con la que Dugdale nos invita a repensar esta época.
La Torre de Babel ocupa un lugar preponderante en la historia del arte y la arquitectura, ya sea como tema del cuadro de Pieter Bruegel el Viejo de 1565 o como la torre principal en el corazón de la ciudad hiperindustrial de Metrópolis (1927) de Fritz Lang. También es protagonista en la literatura moderna y contemporánea: el enigmático (y arquitectónico) relato corto de Jorge Luis Borges, «La biblioteca de Babel» (1941); La construcción de la Torre de Babel (1990) de Juan Benet; y «Torre de Babilonia», el relato que abre la antología de Ted Chiang, Historias de tu vida y otras (2002). En todos estos ejemplos, las convenciones arquitectónicas de estructura y forma se convierten en metáforas de los límites del lenguaje y el conocimiento. La importancia de la Torre para el público contemporáneo de la arquitectura está implícita, quizá incluso implícita. Puede que no nos imaginemos los edificios monumentales e insondables de Bruegel o Borges cada vez que nos topamos con textos arquitectónicos densos y prolijos, pero sí nos hace preguntarnos si la Arquitectura con mayúscula es una especie de torre de Babel desgarrada por puntos de vista contradictorios sobre quién diseña los edificios y para quién.
Arquitectura después de Dios: Babel resurgente , de Kyle Dugdale. Birkhäuser, 440 páginas,
Una sensación similar de desconcierto y pérdida se percibe en las páginas de *Arquitectura después de Dios: Babel resurgente*, de Kyle Dugdale . Es el segundo libro de la serie *Explorando la arquitectura* de Birkhäuser, dedicada a fomentar nuevas direcciones en la investigación arquitectónica. En sus páginas, los lectores descubren la firme convicción de que la arquitectura nos ha fallado en gran medida a nivel espiritual , que ha perdido su autoridad moral. Para Dugdale, la Torre de Babel es una poderosa metáfora arquitectónica que encarna las diversas desafecciones y desencantos que subyacen al modernismo arquitectónico. Si bien el movimiento moderno surgió como una forma de integrar el arte y la arquitectura en el tejido social, se vio comprometido durante el período de entreguerras debido al auge del nacionalismo y la militarización.
Esta narrativa no es desconocida. Numerosos historiadores han considerado cómo el colonialismo y la guerra mundial se ajustaban bastante bien a los objetivos del Modernismo. Dugdale adopta un enfoque distinto, buscando las raíces literales de esta desalineación en sus orígenes, en los puntos de partida espirituales y sagrados de la arquitectura. En este sentido, el libro consta de dos micronarrativas, entrelazadas como los hilos de una doble hélice. La primera es un análisis teórico y arquitectónico de la Torre de Babel. El rigor de Dugdale se manifiesta aquí al guiar a los lectores a través de las diversas historias sobre los orígenes de la Torre, desde la Antigüedad en adelante. Profusas ilustraciones muestran también cómo los primeros escritores y cronistas de arquitectura moderna, desde Athanasius Kircher hasta Johann Bernhard Fischer von Erlach, imaginaron el edificio. Sin embargo, el punto culminante es una interpretación arquitectónica asombrosa y fascinante del Libro del Génesis. Esto no es una mera equiparación entre lenguaje y construcción, sino un argumento magistral que concibe el Antiguo Testamento como una suerte de manual arquitectónico. Gracias a la exposición rigurosa y minuciosa de Dugdale, las lecciones arquitectónicas que se extraen del Génesis se vuelven más claras; incluso se demuestra la importancia de los muros y las divisiones en la creación de Adán y Eva. Todo esto es preliminar y sirve de telón de fondo para las reflexiones del autor sobre cómo la Torre de Babel ha perdurado en el imaginario moderno.
La ciudad de los pasos (Die Stufenstadt) de Uriel Birnbaum de Der Kaiser und der Architekt (1924).
¿Por qué, entonces, insiste Dugdale en que la Torre de Babel no fue persistente , sino más bien (como indica el subtítulo del libro) resurgente ? La respuesta reside, en parte, en su segunda micronarrativa: un análisis detallado de un texto poco conocido, El káiser y el arquitecto (1924), del pintor austriaco Uriel Birnbaum, una figura prácticamente ausente de la historia de la arquitectura. Dugdale interpreta el relato de Birnbaum como una enérgica respuesta al secularismo y al paganismo que asociaba con el expresionismo alemán. Hijo de Nathan Birnbaum, uno de los fundadores del sionismo, los viajes arquitectónicos del propio Birnbaum se presentan como un contrapunto a la amistad del arquitecto Erich Mendelsohn con el futuro presidente israelí Chaim Weizmann y su fascinación por los escritos del filósofo Martin Buber. Al igual que Las ciudades invisibles de Italo Calvino , El káiser y el arquitecto presenta una serie de metrópolis imaginarias, todas pintadas por Birnbaum imitando las vidrieras de las catedrales góticas. Y, como la Torre de Babel, la obra de Birnbaum también fue objeto de malinterpretaciones y rechazo. Sus libros fueron utilizados (y malinterpretados) con fines ulteriores, lo que dio lugar a la devoción deshumanizada que exhibieron las multitudes durante la Catedral de la Luz de Albert Speer en los terrenos del Zeppelin en Núremberg.
Existen otras maneras de describir cómo la excelente obra de Dugdale , *Arquitectura después de Dios*, identifica paralelismos entre la arquitectura y la religión. El libro comienza con una vívida descripción de los objetos expuestos en la Biblioteca de Libros Raros y Manuscritos Beinecke de Yale, donde la ambición curatorial y las estrategias de colección transforman un emblemático edificio modernista en un relicario. Y luego está la propia exclusión de Uriel Birnbaum del canon arquitectónico. Los lectores ya conocen los orígenes eclesiásticos de «canon» y «canónico», palabras que se utilizaban para elevar a personas extraordinarias a la inmortalidad, y que ahora se emplean para encubrir a arquitectos y pensadores con un manto de adulación profesional. Este es un libro para todo tipo de lectores, como deja claro Dugdale, pero está impregnado de una convicción poco común en la literatura arquitectónica actual. Es, además, un libro profundamente personal; Dugdale busca comprender su propia trayectoria en la arquitectura y desea que los lectores lo acompañen en este viaje.
Blázquez, José María.
Intelectuales, Ascetas y Demonios al Final de la Antigüedad. [1998].
En Intelectuales, Ascetas y Demonios al Final de la Antigüedad, el historiador y arqueólogo español José María Blázquez nos ofrece una monografía esencial que se erige como un análisis de historia cultural, social y de las mentalidades del período que va desde el siglo IV al VI d.C. Publicado en 1998, este libro no es un simple recuento cronológico. Es una investigación conceptual que busca desentrañar el choque ideológico y existencial que marcó el tránsito del paganismo helénico al triunfo del cristianismo, argumentando que la clave de esta era reside en la redefinición radical de la autoridad intelectual, la ética corporal y la concepción del mal.
I. La Batalla por la Verdad y la Tesis del Doble Fundamento
La tesis central de Blázquez es que la Antigüedad tardía fue una lucha por el monopolio de la verdad que se libró en tres frentes interconectados. El libro es una profunda meditación sobre la sustitución de los paradigmas:
El Intelectual Pagano (Razón): El autor explora la pervivencia de la filosofía helénica (el Neoplatonismo, el Estoicismo) como el saber de la élite. Esta tradición basaba su autoridad en la razón, la lógica y la erudición clásica, ofreciendo una vía de salvación a través de la contemplación intelectual. Figuras como Hipatia de Alejandría simbolizan la resistencia del pensamiento racional ante la fe emergente.
El Asceta Cristiano (Cuerpo y Fe): El ascenso del Ascetismo (los Padres del Desierto, el monacato). El asceta no basa su autoridad en la razón o los libros, sino en el dominio radical del cuerpo y la conexión directa con Dios a través de la privación y la oración. El desierto se convierte en el laboratorio de la santidad, y la fuerza espiritual del monje rivaliza con el poder del Emperador y del filósofo.
El rigor conceptual de la obra reside en la identificación de la fe como una nueva forma de poder.
II. La Reconfiguración de la Corporalidad y la Presencia del Demonio
El valor de la obra reside en el análisis de la transformación antropológica y la redefinición del mal. El cristianismo introduce una cosmología dualista que impacta directamente en la ética corporal.
El Cuerpo como Campo de Batalla: El cuerpo deja de ser el ideal estético griego para convertirse en el lugar del pecado, la tentación y la lucha espiritual. La disciplina ascética (celibato, ayuno, vigilia) no es solo un rito. Es una estrategia de guerra para conquistar la carne y acercarse a Dios.
El Demonio y la Psique: El Demonio se convierte en la fuerza activa y omnipresente que se manifiesta en la tentación, el sueño y la enfermedad. El Demonio es la personificación del mal y la amenaza a la fe. Blázquez demuestra que esta creencia cumplía una función explicativa y social en un mundo sin la causalidad científica moderna, revelando el miedo a lo irracional. .
El libro es una profunda meditación sobre la fusión de la ley humana y la ley divina.
III. El Legado para la Mentalidad Medieval
El análisis culmina con la función histórica de la obra. Blázquez nos ofrece una perspectiva que va más allá de lo evidente, revelando que el triunfo del ascetismo y la demonología forjó la mentalidad del Medioevo. El monje y el asceta se convirtieron en los modelos de santidad que definieron la conciencia social y la vida institucional de la Iglesia en Occidente y Oriente.












































































































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