“Los habitantes de Celama estaban hechos a la incuria de la sequedad, que era lo que los siglos legaban en la Llanura desolada. De esa incuria provenía su pobreza y en el intento de paliarla había, como siempre sucede, una lucha por la vida que animaba el espíritu con la fortaleza de su decisión, aunque el espíritu tampoco tenía muy claramente definidos sus poderes, porque el espíritu se difumina cuando la voluntad no supera el riesgo de la desgracia y el trabajo.REINO DE CELAMA
por Leopoldo de Trazegnies Granda
Los campos de Celama eran de secano, sus habitantes siempre vivieron obsesionados por abrir pozos y calicatas que les permitiesen algún
cultivo para sustentarse; hasta que se construyó el Pantano que retuvo el cauce de sus ríos Urgo y Sela para irrigar las tierras y se inició la transformación del paisaje. Fue necesario inundar muchos pueblos de la comarca, el embalse colmado sólo dejaba asomar las espadañas de las iglesias sobre la superficie del agua como lápidas en un mar doméstico y mediterráneo. Las voces de los pueblos desaparecidos apenas se percibían, quedaba sólo la idolopeya de la cultura rural que se transmitió durante generaciones.
El autor describe así algunos de los pueblos del reino de Celama:ANTERNA. Con Santa Ula, capital de la comarca, la villa más activa e industriosa de Celama, donde acabaron teniendo sede las entidades bancarias.
(EL) ARGAÑAL. Villa de Celama donde vivió Venancio Rivas, cuya muerte, fuera de la cama tras una agonía lenta y contradictoria de más de veintiséis días, fue considerada por sus hijas como la mayor vergüenza que pudo pasarle a la familia.
ARVERA. Pueblo de Celama en cuyo Casino se celebró el banquete de la boda de... los Novios de Celama.
CELAMA. Territorio situado en el centro meridional de la Provincia, entre los valles de los ríos Urgo y Sela.
(LOS) CONFINES. De la frontera de Celama nunca hubo certeza porque los límites variaban según quien los midiese. Todo el mundo sabía que Celama era La Llanura entre el Urgo y el Sela.
DALGA. Pueblo situado hacia el centro de Celama.
DOLTA. En la carretera general, en dirección a Villalumara.
(LAS) GARDAS. En el límite de Los Confines.
HONTASUL. Pueblo del noroeste de Celama, en alguna de cuyas tabernas bebía Boris Olenko, el hijo que vino de parte del hijo de la vieja Ercina.
(LOS) LLANARES. Aldea en el noroeste de Celama, cercana a Ordalía, en la dirección de Los Confines.
(LA) LLANURA. Nombre por el que también se conoce Celama.
OLENCIA. Capital comarcal de la Vega. Villa almenada en la ribera del Sela, centro de comunicación ferroviaria.
OMARES. Pueblo cercano al Argañal, de donde vino Benigno con su coche de punto.
ORDALÍA. Aldea del noroeste, en la dirección de Los Confines.
ORIÓN. De donde era aquel pobre chico al que la novia le engañaba con su hermano y se murió de pena al descubrirlo, porque que los hermanos se quieran como novios es la mayor desgracia del universo.
(LOS) OSCOS. Villa hacia el noroeste, donde ejerció el médico Ismael Cuende.
(EL) RONDAL. Pueblo de Celama, donde se aparecieron los muertos mojados y vino el Cobrador de Tributos a saldar los débitos de quienes quedaron inundados por el Pantano.
SORMIGO. Pueblo del noroeste de Celama, donde el Alemán hizo la histórica demostración de su máquina para abrir pozos.
(SANTA) ULA DE CELAMA. Capital comarcal de La Llanura, situada casi en el centro geográfico de la misma.
VALMA (CASERÍO). En la ribera del afluente menor del Sela, donde vivió la familia de Rapano.
VILLALUMARA. Población donde está el Lexinton, lugar elegido por los hijos de Baro Leza para echar una cana al aire el día que su padre decidió que se había acabado la miseria.
Esa Oscura Señora siempre supo que nos tenía más preparados que en cualquier otro lugar, porque no es precisamente la vida lo que contiene la tierra que pisamos: de una encarnadura más sospechosa está hecha, si de ello somos conscientes, aunque me parece que me estoy saliendo del cuento, y lo que quiero es contarlo, no rezar un responso.”El animal piadoso
EL POZO
Luis Mateo Díez
Luis Mateo Díez (Villablino, León, 1942). Es Premio Castilla y León de las Letras (año 2000) y miembro de la Real Academia Española. Luis Mateo Díez ha levantado en sus novelas un mundo literario singular que figura entre los más sugestivos de la narrativa española contemporánea. Las estaciones provinciales (1982) hace un retrato irónico e inclemente de la parda posguerra. Aquí están ya la pasión por el lenguaje, la preferencia por los perdedores y por los espacios desolados, la indagación verbal en las emociones y el sustrato de una ironía inconfundible. Su segunda novela,
La fuente
de la edad (1986), supuso la consagración como narrador poderoso y fascinante. Fue distinguida con el premio de la Crítica y con el Nacional de Literatura. La travesía por paisajes de leyenda de un puñado de disparatados cofrades extiende al territorio provincial la cartografía urbana de su estreno novelesco. El prestigio de Mateo Díez ha ido creciendo en paralelo a su incesante producción: El expediente del náufrago (1992), Camino de perdición (1995), Fantasmas del invierno (2004), La gloria de los niños (2007)...por citar sólo algunos títulos.
En El espíritu del Páramo (1996) diseña un nuevo territorio literario sobre el que se alza la pesquisa melancólica de Ismael Cuende, el protagonista de La ruina del cielo (1999). En sus páginas asistimos al oratorio espectral de una cultura vencida, a la polifonía fúnebre de la derrota. La ruina del cielo es un lapidario poblado por cientos de personajes con nombres tan extravagantes como sus tronadas peripecias, que de nuevo obtuvo el premio de la Crítica y el Nacional de Literatura. El oscurecer (un encuentro) (2002) remata la trilogía de Celama, concebida como homenaje a las culturas rurales en extinción y reunida con leves novedades en el volumen El reino de Celama (2003). Con el título de Celama también ha conocido una exitosa adaptación teatral por parte del grupo Corsario. La piedra en el corazón (2006) supone un paréntesis en su habitual línea narrativa, al abordar la historia de una familia lastrada por la desgracia en el contexto de un Madrid golpeado por la ferocidad del terrorismo.
Desde sus inicios, Luis Mateo Díez ha cultivado regularmente el cuento. El árbol de los cuentos (2006) recopila la obra breve del autor entre 1973 y 2004. El diablo meridiano (2001) inició un ciclo de doce novelas cortas agrupadas con el rótulo deFábulas del Sentimiento: El eco de las bodas (2003), El fulgor de la pobreza (2005) y Los frutos de la niebla (2008), que obtuvo el VII Premio de la Crítica de Castilla y León. Aunque se trata de piezas narrativas independientes, son textos que alcanzan su pleno sentido en el conjunto. Ha reflexionado sobre el oficio de escribir en El porvenir de la ficción (1992) y en Las palabras de la vida (2000).Sobre la pérdida en 2010 publica Azul serenidad o la muerte de los seres queridos, obra en la que el autor abandona la ficción para rendir homenaje a sus familiares y seres queridos y El animal piadoso. También en 2010, apareció Inventario de Luis Mateo Díez, una obra de Carmen Toledo, editada por la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, donde se reúnen las monografías, estudios y análisis realizados sobre la obra de Luis Mateo Díez y que incluye también sus poemarios, ensayos, antologías, traducciones así como adaptaciones al cine y al teatro. (datos editoriales).
El escritor Luis Mateo Díez, licenciado en Derecho y funcionario jubilado del Ayuntamiento de Madrid, colaboró entre 1963 y 1968 en la revista poética Claraboya. Con la trilogía formada por El espíritu del páramo, La ruina del cielo y El oscurecer, creó su propio territorio imaginario: el reino de Celama, metáfora rural y «ventana a lo más hondo y misterioso del corazón humano». Celama saltó de los libros a los escenarios con una adaptación teatral, representada en varios festivales internacionales, que obtuvo el Premio Rivas Cherif de la Asociación de Directores Teatrales (2005). En 2000 Luis Mateo Díez fue distinguido con el Premio Leonés del Año y en 2014 fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de León.
«El que no lee está perdido». ABC, 3 de mayo de 2015. DE INTELIGENCIA, DE GANAS DE CONTAR Y DE IMAGINACIÓN"







































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